"Un hombre es ningún hombre". Así traducíamos en clase aquella frase que aparecía en el método de griego de C. A. P.. Ruck, Ancient Greek: A New Approach:
Yo les hablaba del sentido radical de unidad que expresa εἷς, "uno solo". Y decía que "un solo hombre es ninguno" hablaba de la soledad e impotencia del hombre aislado. Como los hoplitas que reciben su invencibilidad de la formación cerrada en la que combaten, Cada soldado protege con su escudo el cuerpo de su compañero y es protegido a su vez por el del hoplita que tiene del otro lado.
Hice por mi cuenta esa asociación. Aunque εἷς ἀνὴρ οὐδεὶς ἀνήρ es, ante todo, un refrán griego, atestiguado en colecciones de paremiógrafos como Diogeniano, Zósimo, algún fragmento de comedia, Dión Crisóstomo y, sobre todo, Eustacio. Supongo que tenía razón aquel profesor que nos dijo que Eustacio de Tesalónica hablaba "de la mar y los peces".


