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lunes, 4 de junio de 2012

SOFISTAS



Esta entrada no es una reivindicación de los sofistas sino de la Segunda Sofística. Porque existe cierta prevención hacia esa corriente por culpa de sus hermanos mayores, los 'sofistas' a los que se refiere el diccionario de la RAE en su segunda acepción: 
"Maestro de retórica que, en la Grecia del siglo V a. C., enseñaba el arte de analizar los sentidos de las palabras como medio de educación y de influencia sobre los ciudadanos".
Figuras como Dión de Prusa, Elio Aristides, Alcifrón o Eliano no son quizá sofistas: pero son, sin ningún complejo, autores de la Segunda Sofística; esta entrada intenta explicar, de forma sintética, en qué consistió esta corriente.



  • Una pieza fundamental dentro del mundo intelectual del Imperio la constituyen los autores de la Segunda Sofística.
  • Antes de hablar de ellos se ha de aclarar un punto: se debe desterrar cualquier identificación entre la Segunda Sofística y la “Sofística” que todos conocemos, la de los supuestos enemigos de Sócrates y Platón.
  • La Segunda Sofística es un movimiento retórico de influencia inmensa en la vida pública de la época. Se le dio este nombre, que equivoca a algunos, en la propia época del Imperio, y eso es algo que ya no podemos cambiar.
  • Yo creo que es mejor hacernos a la idea de que los autores de la Segunda Sofística realizaron una labor comparable a la de los tertulianos actuales, a la de los conferenciantes de éxito o los columnistas de periódicos que se convierten a veces en creadores de opinión. Pero no son “sofistas” en el sentido que tiene para nosotros esa palabra. Y vuelvo al DRAE: Sofista, “que se vale de sofismas”.
  • Al proponer un canon representativo de la literatura griega podríamos sentir la tentación de cubrir la plaza de representante de la Segunda Sofística con Luciano, autor muy popular hoy en día. Pero la adscripción de Luciano a la Segunda Sofística es discutible.
  • Por ello este puesto debería ocuparlo un miembro más establecido en la corriente como Dión de Prusa, también conocido como Dión Crisóstomo, quien encarna la combinación de retórica y filosofía característica del grupo.
  • O Alcifrón, si se prefiere un autor distinto, volcado en el juego retórico en sus cartas miméticas, muy influidas por la comedia.
  • Posiblemente quien mejor puede personificar lo que fue el mundo de la Segunda Sofística es Elio Aristides. Este autor aplicó sus habilidades retóricas a la composición de discursos como su Panatenaico o el Discurso a Roma; también son un tour de force retórico los himnos que compuso en prosa en honor de dioses, héroes, y también lugares.
  • Pero, además, Elio Aristides adoptó un tono más personal y singular cuando reelaboró literariamente sus experiencias como enfermo crónico y devoto de Asclepio en los Discursos sagrados.



domingo, 1 de abril de 2012

LUCIANO


Sí, la primera versión de esta entrada sobre Luciano la publiqué hace más de tres años... y desde luego necesita algún retoque, estético y no sólo estético. Sucede además que en estos últimos meses he tenido que volver sobre Luciano, cosas de una conferencia y un artículo; por eso voy a remozar y a actualizar también la bibliografía. A ver qué tal le queda la cara a Luciano. 

Hoy, además, es uno de abril, un día satírico en muchos países y en Galicia: seguro que habría sido del gusto del autor de Samosata. 

O PRIMEIRO DE ABRIL / VAN OS BURROS ONDE NON DEBEN DE IR 


1. LUCIANO Y SU OBRA

Los datos que conocemos de la biografía del autor son escasos y proceden básicamente de sus mismas obras, por lo cual han de ser relativizados. 

Nótese que: la autobiografía (muy especialmente la antigua) tiende a idealizar la propia imagen; en el caso de Luciano ha de contarse además con la posibilidad de un tratamiento irónico de su propia persona. Éste es singularmente el caso de su escrito Doble acusación (nº 29). Recuerdo que el escrito autobiográfico fundamental de Luciano no es éste sino El sueño, un texto conocido también como Vida de Luciano. 
Se ha supuesto (Bowersock) que la escasez de informaciones antiguas sobre Luciano (Filóstrato no habla de él en las Vidas de los sofistas) podría ser un indicio de que no fue considerado un autor relevante en su tiempo. 

Pero quizá lo que nos está recordando este hecho es la marginalidad de Luciano dentro del movimiento sofístico: en comparación con sus figuras más características, Luciano tiene cierto aspecto de outsider. 

De los textos del autor podemos deducir que Luciano procedía de Samosata, localidad de la Comagena (Siria), situada a orillas del Éufrates: Luciano es, por tanto, otro de los autores de la época imperial oriundos de Oriente. De hecho, él se llama a sí mismo sirio en diversos lugares, y en la Doble acusación (27) indica que el griego no era su lengua materna. 

No tenemos certeza sobre sus fechas de nacimiento y muerte: 
  • se ha propuesto que la fecha de nacimiento puede oscilar entre 115 y 125; 
  • se supone que debió de morir hacia el 192, aunque otros (más cautamente) hablan simplemente de una muerte después del 180. 
Lo que sí queda fuera de duda es que el período de su vida quedó circunscrito a lo que para nosotros es el siglo II d. C. Debía de ser de familia modesta, aunque no pobre, pues se pudo costear una formación en Retórica: pero no sabemos dónde estudió ni cuál fue concretamente su formación intelectual. 

Debió de traspasar pronto las fronteras de su patria para recorrer el Imperio como rétor ambulante. Quizá ejerció la abogacía en Antioquía (así, el artículo de la Suda), y supuestamente se convirtió a la filosofía en Roma. Sabemos que, hacia el final de su vida, se le encomendó un cargo público en Egipto, en la cancillería del gobernador. 

Bajo el nombre de Luciano, conservamos ochenta y seis escritos, espurios algunos de ellos: ¿quizá una décima parte (Alsina)?; ¿o sólo los seis reconocidos como espurios por Mac Leod (edición oxoniense)? Se han realizado diversas propuestas de clasificación del corpus. Aquí y en este momento bastará con hacer observar que en la obra de Luciano coexisten los escritos sofísticos, las cartas, los diálogos. Y esta nómina no agota los géneros atestiguados en el corpus. 

Se ha intentado también establecer una cronología absoluta y relativa para el corpus, pero la empresa no es fácil. No podemos ir mucho más allá de decir que, si efectivamente Luciano sufrió una evolución personal (de la retórica a la filosofía: cfr. más adelante), sus escritos quizá hayan experimentado una evolución en el mismo sentido. Lo que queda fuera de duda es la diversidad de carácter de los escritos conservados, sin que tengamos certeza de si esa diversidad es realmente paralela a una evolución en la personalidad del autor. 


2. EL PUESTO DE LUCIANO DENTRO DE LA SEGUNDA SOFÍSTICA 

En el corpus de Luciano se hallan representados distintos géneros o tipos tratados por autores de la Segunda Sofística. Era habitual entre éstos la composición de 
  • melétai (“ensayos”), 
  • laliaí (“charlas”) y 
  • prolaliaí (“discursos”): estas últimas estaban concebidas como preludios a discursos epidícticos de mayor extensión. 
Estos tipos están representados en escritos de Luciano como El desheredado, El tiranicida, o bien Fálaris (I y II). Era habitual también entre los autores de la Segunda Sofística la composición de declamaciones sobre temas paradójicos (juegos retóricos, paígnia), según hace Luciano en el Elogio de la mosca. Al mismo tipo de paígnion responden también escritos como el Juicio de las vocales o el Elogio de la patria. 

Ahora bien, al tiempo es evidente que, como indicábamos antes, Luciano no es un miembro típico de la Segunda Sofística, y que en su corpus hay muchos escritos que no se ajustan a lo normal dentro de la corriente. 

Si hemos de hacer caso a lo que dice él mismo en La doble acusación, Luciano se sintió desengañado de la retórica: por ello se salió de los cauces habituales dentro de la Segunda Sofística.Sin embargo, este desengaño no lo condujo como a otros (Marco Aurelio, quien también osciló entre la retórica y la filosofía) a un compromiso con la filosofía.O al menos no lo condujo a un compromiso definitivo, aunque sea cierto que en el corpus se encuentran obras de carácter más filosófico: 
  • cfr. lo dicho antes sobre la presencia en su corpus de géneros filosóficos como la carta, la diatriba o el diálogo; 
  • véanse, como ejemplos, Nigrino, El pescador, Imágenes, Sobre la danza, Proteo… 
En este contexto es importante el diálogo Nigrino, en el que se describe una visita de Luciano a la casa del platónico Nigrino en Roma: este encuentro debió de producir una fuerte impresión en el autor de Samosata. 
La cuestión objeto de debate es la de hasta qué punto hemos de tomar en serio la conversión a la filosofía de la que habla Luciano en Doble acusación. ¿Es tal conversión algo irreal, que ha de ser considerado como otra muestra de ironía? ¿O bien se produjo realmente la conversión, y entonces la cuestión ha de ser: a qué escuela se adhirió Luciano? 

En este sentido se han propuesto, ante todo, relaciones con los epicúreos y los cínicos, sin que exista una opinión unitaria. Lo que sí es igualmente evidente a la luz de lo que dicen las obras (Hermótimo) es que Luciano renegaba de los estoicos. 

Aunque otros miembros de la Segunda Sofística sí han de ser considerados como filósofos (Dión de Prusa), lo cierto es que, a la vista de sus obras, en Luciano no se puede hablar propiamente de especulación filosófica, tampoco en asuntos de filosofía moral, tan frecuentes en su tiempo. 

Lo que prima realmente en su obra es la vocación de atacar desde una perspectiva satírica. 

De hecho es otra muestra más del carácter singular de Luciano dentro del panorama de la Segunda Sofística la permeabilidad de su obra al influjo no sólo de los géneros filosóficos previos sino también de la comedia y la sátira menipea.

Ciertamente, Luciano es continuador de tendencias de la Segunda Sofística en su vocación de emular a los autores del pasado, tanto en sus géneros como en sus temas y su lengua (aticista). Pero, en el caso de Luciano, es peculiar el que la emulación de los autores del pasado vaya acompañada de la contaminación de géneros; por ello (por ejemplo), en sus manos el diálogo filosófico adquiere características propias: 
  • El diálogo filosófico tradicional, de tono serio, se combina con elementos tomados de la comedia, tanto de la Antigua como de la Nueva.
  • Esta contaminación no parece haber sido original de Luciano, sino que él mismo ha debido de tener como modelo a Menipo y su sátira menipea, de tanto influjo en la literatura romana. Recordamos que Menipo de Gádara (S. III a. C.) fue un filósofo cínico que combinó en sus obras la prosa y el verso. De la acusación de haber contaminado (= pervertido) el diálogo con elementos de comedia se defiende Luciano en Doble acusación. 


3. LUCIANO Y LA SÁTIRA 

Acabamos de mencionar las conexiones de Luciano con la sátira menipea y aprovecharemos esta mención para subrayar que, de hecho, un rasgo central de la obra lucianesca es su carácter satírico o, si se prefiere, paródico. 

Parece un rasgo común a los escritos de Luciano la distancia irónica que adopta el autor ante los temas tratados. Y es que, por encima de la presentación de teorías positivas propias, lo que parece primar en Luciano es la búsqueda del entretenimiento de su público a través de la parodia de doctrinas ajenas o bien de géneros literarios preexistentes.

En este sentido se recordará la actitud irónica que muestra Luciano ante los filósofos y las escuelas filosóficas, ante los dioses de la mitología tradicional. 
  • HACIA LOS FILÓSOFOS Y LAS ESCUELAS FILOSÓFICAS: así sucede ya en la Doble acusación (donde salen mal paradas tanto la Retórica como la Filosofía). En el mismo sentido cfr. también el caso del Hermótimo, en el que se refuta, desde una actitud escéptica, la filosofía dogmática, lo cual representa además un ataque contra el estoicismo. 
  • HACIA LOS DIOSES DE LA MITOLOGÍA TRADICIONAL: p. ej., en los Diálogos de los dioses. En estos se representan los devaneos amorosos de los dioses olímpicos – pero como si estos dioses fueran en realidad burgueses de la época del autor. En estos Diálogos de los dioses pone Luciano al servicio de su invención un conocimiento detallado de las narraciones homéricas: nótese que Luciano parte siempre del conocimiento profundo de la literatura considerada canónica, a la que pretende emular, como en general todos los autores de la Segunda Sofística. Al respecto de la actitud irónica de Luciano ante los dioses puede leerse este pasaje de sus Diálogos de los dioses: 
HEFESTO: ¿Qué debo hacer, Zeus? Pues, siguiendo tus órdenes, vengo con el hacha muy afilada, que si hiciera falta hasta podría partir por la mitad las piedras de un golpe. 
ZEUS: Bravo, Hefesto. Pero, da un golpe seco y párteme la cabeza en dos. 
HEFESTO: ¿Me intentas poner a prueba, a ver si me he vuelto loco? Ordéname de verdad lo que quieres que haga contigo. 
ZEUS: Pues eso justamente, partirme el cráneo por la mitad. Y si no me haces caso no será ahora la primera vez que experimentes en tus carnes mi cólera. Y tienes que descargar el golpe con toda tu fuerza sin demorarte, que me muero de dolores de parto que me están haciendo polvo el cerebro (trad. J. L. Navarro). 
A un género literario distinto de los comentados, el género historiográfico, también se refiere Luciano en Cómo debe escribirse la historia, obra cuya intención ha sido valorada de maneras diversas: no hay acuerdo en si es también una obra irónica y satírica.
  • Algunos piensan que el escrito es una exhortación a escribir un tipo de historia más serio que el que se cultivaba en aquel momento. 
  • Otros observan que en esta obra no hay ninguna aportación original, y que el autor se limita a reformular las normas que ya observaban los historiadores de la época. 
  • Se ha supuesto que esta obra fue compuesta como reacción ante la proliferación de historiadores que escribieron en su época sobre la guerra de los partos. 
Quizá la intención de la obra sea, en esencia, poner en solfa a los historiadores de su tiempo que cultivaban una historiografía trágica y fabulosa. Con todo, es de notar que, en esta obra, Luciano no se limita a un planteamiento paródico y que aborda la cuestión desde una perspectiva teórica y, si se quiere, “académica”. 


4. LUCIANO Y LA NOVELA: RELATOS VERÍDICOS; EL CASO DE LUCIO O EL ASNO 

Uno de los géneros parodiados en la obra de Luciano es la novela: a la parodia de este género concreto nos referiremos con algo más de detalle.

Hemos de empezar recordando que la novela griega conservada es siempre una “novela de amor y aventuras”. Pero con ella coexistieron dos subtipos que nosotros sólo conocemos a través de fragmentos:

el relato utópico de viajes, en el que las aventuras eclipsaban el elemento amoroso (cfr. el relato de viajes de Yambulo, S. II a. C.; las Maravillas de más allá de Tule, de Antonio Diógenes: ¿principios / mediados S. II d.C.?) 
y la novela cómica (cfr. el Yolao anónimo [¿S. I d. C.?], con similitudes con el Satiricón). 
El primer formato (relato utópico de viajes, relato de aventuras) lo parodió Luciano en los Relatos verídicos y, según parece, en una obra perdida (Metamorfosis).

Los Relatos verídicos son una obra en dos libros. Que hay parodia se deduce ya del proemio de la obra, donde el autor
  • se refiere explícitamente a alguno de los representantes del relato utópico de viajes: Yambulo en I 3; 
  • plantea su obra como un divertimento, una lectura entretenida para la gente estudiosa, en la que no se contendrá más verdad que lo que se reconoce en el proemio: nada de lo que narra la obra es verdad. 
En este punto reclama Luciano además tener mayor respeto hacia la verdad que los autores de otros supuestos “relatos verídicos” que, sin embargo, están plagados de fantasías. Cfr. cómo se expresa Luciano al principio de la obra (I 4):
Concluí por no reprocharles nada [a los autores de relatos fantásticos] por todas las mentiras que encontré al leerlos, viendo que eso ya es algo habitual incluso entre los que prometen filosofar. Pero me extraña en ellos lo de que hubieran pensado que pasaría inadvertido que no escribían la verdad. Por lo que también yo, empeñándome por vanagloria en dejar algo a los venideros, para no ser el único desheredado en la libertad de contar mentiras, puesto que nada verdadero tenía que referir –porque nada digno de mención me había ocurrido–, me he dedicado a la ficción de modo mucho más descarado que los demás. Aunque en una sola cosa seré veraz: en decir que miento. Me parece que así escaparé a la acusación de los otros, al reconocer yo mismo que no cuento nada verdadero. Escribo, por tanto, de lo que ni vi ni comprobé ni supe por otros, y es más, acerca de lo que no existe en absoluto ni tiene fundamento para existir. Con que los que me lean no deben creerme de ningún modo (trad. C. García Gual). 
El argumento del texto es, en realidad, muy simple: se narra el itinerario de un viajero (el propio Luciano, que escribe en primera persona) que va a dar con su barco a una serie de destinos imposibles como la luna, el vientre de una ballena o la isla de los Bienaventurados. De hecho la “novela” no es más que una concatenación de episodios fantasiosos, que podrían haberse extendido hasta el infinito (no hay una unidad orgánica), o acabarse sin más en el libro II, como efectivamente ocurre.

Tampoco existe ningún tipo de caracterización en los personajes, que son tan sólo figuras que actúan y desempeñan su papel en función del éxito cómico del relato. Pero no debemos juzgar esta obra como si fuese una auténtica novela sino como lo que realmente es: una parodia, sin mayor pretensión que hacer reír.

Esta obra saca también de contexto otros muchos motivos procedentes de la literatura griega anterior: p. ej., en el episodio de la isla de los Bienaventurados se parodia a las diversas escuelas filosóficas, a los filólogos (la crítica homérica) o la propia narración homérica (Odiseo escribe una carta para Calipso a escondidas de Penélope).

En el corpus de Luciano se conserva también otro texto novelesco: Lucio o el asno, al parecer un epítome de una obra perdida del propio Luciano, las Metamorfosis. Estas Metamorfosis tenían por tema la transformación de un hombre en asno y los avatares por los que atraviesa. Las Metamorfosis perdidas de Luciano debieron de ser el hipotexto de las Metamorfosis (El asno de oro) de Apuleyo. Las Metamorfosis perdidas de Luciano llegó a leerlas Focio, quien se las atribuyó erróneamente a Lucio de Patras y llegó a componer un resumen de la obra. 


5. LA RECEPCIÓN DE LUCIANO 

Por último, creo que será interesante revisar lo diferente que ha sido la recepción de Luciano a lo largo de la historia.

No fue un autor especialmente valorado por los cristianos. P. ej., en Bizancio, la Suda decía que su irreverencia anticristiana habría de valerle la condena eterna en el infierno. Lo que molestaba especialmente a la Suda de Luciano era la aparente parodia del cristianismo y de la figura de Cristo en el Peregrino (cfr. Pilhofer 2005).
Esta obra hablaba de un predicador ambulante, Peregrino, que se inmoló prendiéndose fuego en Olimpia. 
Los momentos en los que la obra de Luciano ha sido mejor valorada en Occidente han sido el Renacimiento y la Ilustración, especialmente entre los autores satíricos y los que denuncian la falta de coherencia dentro de la sociedad. Por ello, Luciano ha sido hipotexto para figuras como Cervantes, Mateo Alemán o Quevedo: por citar sólo los autores más lucianescos de la literatura española.

Lucianesco fue también Voltaire. De hecho, y viendo las cosas a la inversa, puede hablarse de un espíritu volteriano avant la lettre en la obra de Luciano. Este aspecto de su obra le devolvió el interés de los lectores educados durante el siglo XVIII: en ello jugó un papel importante en Alemania la aparición de la traducción de Christoph Martin Wieland.

Hoy en día, la crítica alemana (M. Hose) reconoce que, en cambio, un antisemitismo inconfeso encontró en el siglo XIX un blanco propicio en el sirio Luciano, al que se le acusó de socavar los rasgos tradicionales y auténticos del espíritu helénico. 



Algunas referencias: 

* Estudios de carácter general: 
Alsina, J., “Introducción general”, en Luciano. Obras. I, Madrid, 1981, pp. 7-70.
Anderson, G., Studies in Lucian's Comic Fiction, Leiden, 1976.
Anderson, G., Lucian. Theme and Variation in the Second Sophistic, Leiden, 1976.
Anderson, G., “Lucian: Tradition versus Reality”, ANRW 2.34.2 (1994), pp. 1422-1447.
Baldwin, B., Studies in Lucian, Toronto, 1973.
Baumbach, M., Lukian in Deutschland. Eine forschungs- und rezeptionsgeschichtliche Analyse vom Humanismus bis zur Gegenwart, Múnich, 2002.
Bompaire, J., Lucien écrivain. Imitation et création, París, 1958.
Bompaire, J. (ed.), Lucien. Oeuvres, París, 1993-.
Camerotto, A., La metamorfosi della parola: studi sulla parodia in Luciano di Samosata, Pisa, 1998.
Deferrari, R.J., Lucian's Atticism, Amsterdam, 1969.
Espinosa Alarcón, A.; Navarro González, J. L., y Zaragoza Botella, J. (trads.), Luciano. Obras, Madrid, 1981-1992 (4 volúmenes).
Goldhill, S., “Becoming Greek, with Lucian?”, en Who needs Greek? Contests in the Cultural History of Hellenism, Cambridge, 2002, pp. 60-107.
Jones, C.P., Culture and Society in Lucian, Cambridge Mass., 1986.
Jufresa, M.; Mestre, F., y Gómez, P., (eds.), Luciano. Obras. III, Madrid, 2000.
Mac Leod, M.D. (ed.), Luciani Opera, Oxford, 1972-1987 (4 volúmenes).
Mac Leod, M.D., “Lucianic Studies since 1930”, ANRW 2.34.2 (1994), pp. 1362-1421.
Strohmaier, G., “Übersehenes zur Biographie Lukians”, Philologus 120 (1976), pp. 117-122.
Tovar, A., Luciano, Barcelona, 1949.

* Estudios sobre obras particulares:
Alsina, J. (trad.), Luciano de Samósata. El sueño. Diálogos de los dioses. Diálogos marinos, Madrid, 1992.
Baumbach, M., “Luciano, Relatos verídicos”, en P. Hualde y M. Sanz (eds.), La literatura griega y su tradición, Madrid, 2008, pp. 339-359.
Billault, A., “Comment Lucien écrit l'histoire: «La déesse syrienne»”, en G. Lachenaud y D. Longrée (eds.), Grecs et Romains aux prises avec l'histoire, Rennes, 2003, tomo II, pp. 425-436.
Georgiadou, A. y Larmour, D.H., Lucian's Science Fiction Novel True Histories. Interpretation and Commentary, Leiden, 1998.
Möllendorff, P. von, Auf der Suche nach der verlogenen Wahrheit: Lukians Wahre Geschichten, Tubinga, 2000.
Nesselrath, H.G., Lukians Parasitendialog. Untersuchungen und Kommentar, Berlín, 1985.
Pilhofer, P. (ed.), Lukian. Der Tod des Peregrinos, Darmstadt, 2005.
Weissenberger, M., Literaturtheorie bei Lukian. Untersuchungen zum Dialog Lexiphanes, Stuttgart-Leipzig, 1996.



domingo, 7 de diciembre de 2008

LA SEGUNDA SOFÍSTICA, DE DIÓN DE PRUSA A FILÓSTRATO


1. EL APOGEO DE LOS RÉTORES Y LA RETÓRICA EN ÉPOCA IMPERIAL
2. DIÓN DE PRUSA
3. ELIO ARISTIDES
4. FILÓSTRATO


He dividido el análisis de la corriente literaria conocida como “Segunda Sofística” en tres entradas diferentes. En esta primera planteo el CONCEPTO de Segunda Sofística y el caso de tres de estos sofistas de época imperial: DIÓN DE PRUSA, ELIO ARISTIDES y FILÓSTRATO.


1. EL APOGEO DE LOS RÉTORES Y LA RETÓRICA EN ÉPOCA IMPERIAL

Comenzaremos explicando que, al hablar de Segunda Sofística, nos referimos al MOMENTO DE APOGEO VIVIDO POR LOS RÉTORES Y LA RETÓRICA EN ÉPOCA IMPERIAL. Se han de comentar
  • las circunstancias sociopolíticas que favorecen el fenómeno (la bonanza económica que se hizo palpable en Oriente desde mediados del S. I d. C.)
  • y el papel desempeñado en la vida pública por estos nuevos sofistas (la aplicación a ellos del término procede de Filóstrato, Vida de los sofistas), consejeros de emperadores y auténticas estrellas populares gracias a sus declamaciones públicas (cfr. Bowie 1982; Schmitz 1997).

2. DIÓN DE PRUSA

De los tres autores de los que trataré en esta entrada conservamos corpora notablemente extensos; lo que es más importante, los tres manifiestan inclinaciones filosóficas notables que los diferencian de otras figuras de la corriente.

DIÓN DE PRUSA, también llamado “Crisóstomo” (40 / 50 – post 111; cfr. Desideri 1978; Jones 1978; Swain 2000), es autor de ochenta discursos (cfr. la traducción de Morocho Gayo 1988-2000).

El elemento filosófico presente en esta obra le pareció tan importante a Filóstrato que, en su Vida de los sofistas, situó directamente a Dión dentro del grupo de los filósofos y fuera, por tanto, de lo que él llamaba “segunda sofística”.

Se ha de destacar la variedad de sus registros, que se plasma en escritos de lucimiento sobre temas paradójicos (cfr. p. e. su Troyano), los cuales coexisten con sus obras de carácter más filosófico (de orientación cínico-estoica).
Para explicar esta variedad se pensó en ciertos momentos de la historia (Sinesio de Cirene) en una conversión interior por parte de Dión, que de sofista pasó a ser filósofo (cfr. Moles 1978).

3. ELIO ARISTIDES

En el caso de ELIO ARISTIDES (117 – ca. 181; cfr. Boulanger 19732; Cortés Copete 1995), oriundo de Misia, habrá que empezar caracterizándolo como enfermo obsesivo, aspecto de su personalidad que impregna en grado notable su obra.

El grueso de ésta se halla compuesto, ciertamente, por piezas de oratoria (cfr. Caballero 2002) y encomios, como, p. ej., el Discurso a Roma (26 Keil). También es un tipo de encomio el himno, y en este sentido se ha de destacar la originalidad que representan los himnos en prosa escritos por el autor (cfr. Wissmann 2003).
La producción oratoria de Elio Aristides está traducida por Cortés Copete-Gascó-Llera Fueyo-Ramírez de Verger en Gredos (1987-1999).
El carácter central ocupado por la enfermedad en la obra de Elio Aristides lo ponen en evidencia los Discursos sagrados en los que refiere sus experiencias como paciente y devoto del Asclepio de Pérgamo (cfr. Behr 1968; Pernot 2002).

Por otra parte, Elio Aristides fue también sensible a la tensión que se produjo de manera renovada en su época entre partidarios de la paideía retórica y la filosófica, cuestión a la que dedicó cuatro de sus discursos (2-4, 33 Keil).


4. FILÓSTRATO

Al hablar de FILÓSTRATO (cfr. Anderson 1986) se ha de subrayar que nos estamos refiriendo a Flavio Filóstrato, el llamado Filóstrato II (hacia 170-hacia 249), oriundo de Lemnos y conocido, sin embargo, en la tradición como Filóstrato de Atenas. De su abundante producción (a veces resulta complejo deslindar qué fue escrito por él y qué por otros miembros de su familia) conservamos
  • setenta y tres cartas,
  • el tratado Gimnástico,
  • el diálogo Heroico (cfr. Bradshaw Aiken y Berenson Maclean 2004)
y, con carácter señero,
  • sus Vidas de los sofistas (Giner Soria 1982; Mestre 1998)
  • y su Vida de Apolonio de Tiana en ocho libros (Bernabé 1979; cfr. Lo Cascio 1974, Padilla 1991 y 2001), en la que presenta al filósofo neopitagórico del S. I d. C. como quintaesencia de su propio ideal cultural y educativo.
Se tiende a pensar que las Imagines o Descripciones de cuadros transmitidas bajo su nombre fueron compuestas en realidad por los llamados Filóstrato III (su yerno Filóstrato de Lemnos) y IV (nieto del anterior y conocido como Filóstrato el Joven). Ambos serían autores respectivamente de los libros primero y segundo de las Imagines. 

Las Descripciones son ejemplos señeros del ejercicio retórico conocido como ékphrasis ("descripción"); en ellas se describe y explica para un joven destinatario una colección de obras de arte. El escrito revela de manera ejemplar la matriz sofística de sus autores (cfr. la traducción al castellano de Mestre 1996).


    ALGUNAS REFERENCIAS:

    * Estudios de carácter general:
    ALSINA, J., “La Segunda Sofística”, en J.A. López Férez (ed.), Historia de la Literatura Griega, Madrid, 1988, pp. 1039-64.
    ANDERSON, G., The Second Sophistic. A Cultural Phaenomenon in the Roman Empire, Nueva York, 1993.
    BOWERSOCK, G.W., Greek Sophists in the Roman Empire, Oxford, 1969.
    BOWERSOCK, G.W. (ed.), Approaches to the Second Sophistic, Pensilvania, 1974.
    BOWIE, E.L., “The Importance of Sophists”, YCS 27 (1982), pp. 29-59.
    SCHMITZ, TH. A., Bildung und Macht. Zur sozialen und politischen Funktion der zweiten Sophistik, Múnich, 1997.
    WHITMARSH, T., Greek Literature and the Roman Empire: the Politics of Imitation, Oxford, 2004.
    WHITMARSH, T., The Second Sophistic, Oxford, 2005.

    * Sobre Dión de Prusa:
    DESIDERI, P., Dione di Prusa. Un intellettuale greco nel imperio romano, Mesina-Florencia, 1978.
    JONES, C.P., The Roman World of Dio Chrysostom, Cambridge, 1978.
    KRAUSE, CHR., Strategie der Selbstinszenierung: das rhetorische Ich in den Reden Dions von Prusa, Wiesbaden, 2003.
    LUZZATO, M.T., Tragedia greca e cultura ellenistica. L'or. LII di Dione di Prusa, Bolonia, 1983.
    MOROCHO GAYO, G. (trad.), Dión de Prusa. Discursos, Madrid, 1988-2000.
    MOLES, J.L., “The Career and Conversion of Dio Chrysostom”, JHS 98 (1978), pp. 79-100.
    NESSELRATH, H.-G.; BÄBLER, B.; FORSCHNER, M., y DE JONG, A. (eds.), Dion von Prusa. Menschliche Gemeinschaft und göttliche Ordnung: die Borystenes-Rede, Darmstadt, 2003.
    SWAIN, S. (ed.), Dio Chrysostom. Politics, Letters, and Philosophy, Oxford, 2000.
    URBÁN, Á. (trad.), Dión de Prusa. Euboico o El cazador: (Or.VII), Córdoba, 2004.

    * Sobre Elio Aristides:
    BEHR, C.A., Aelius Aristides and the Sacred Tales, Amsterdam, 1968.
    BOULANGER, A., Aelius Aristide et la sophistique dans la province d'Asie au IIe siècle de notre ère, París, 19732.
    CABALLERO LÓPEZ, J.A., “Mito y argumentación en la oratoria epidíctica de Elio Arístides”, Euphrosyne 30 (2002), pp. 229-238.
    CORTÉS COPETE, J.M., Elio Aristides. Un sofista griego en el imperio romano, Madrid, 1995.
    CORTÉS COPETE, J.M.; GASCÓ, F.; LLERA FUEYO, L.A., y RAMÍREZ DE VERGER, A. (trads.), Elio Aristides. Discursos, Madrid, 1987-1999 (5 volúmenes).
    PERNOT, L., “Les «Discours Sacrés» d'Aelius Aristide entre médecine, religion et rhétorique”, AAP 51 (2002), pp. 369-383.
    WISSMANN, J., “Enkomion, Hymnos und Prooimion: zu den Prosahymnen des Ailios Aristeides und Dion Chrysostomos, or. 53”, en B.-J. Schröder y J.-P. Schröder (eds.), Studium declamatorium: Untersuchungen zu Schulübungen und Prunkreden von der Antike bis zur Neuzeit, Múnich, 2003, pp. 193-211.

    * Sobre Filóstrato:
    ANDERSON, G., Philostratus. Biography and Belles Lettres in the Third Century A.D., Londres-Sydney-Dover, 1986.
    BERNABÉ, A. (trad.),. Vida de Apolonio de Tiana, Madrid, 1979.
    BRADSHAW AIKEN, E., y BERENSON MACLEAN, J.K. (eds.), Philostratus's Heroikos: Religion and Cultural Identity in The Third Century C. E., Atlanta, 2004.
    GALLÉ CEJUDO, R.J., “Recursos sinestésicos en las Imágenes filostrateas”, Excerpta philologica: Revista de filología griega y latina de la Universidad de Cádiz 7-8 (1997), pp. 9-32.
    GINER SORIA, M.ª C. (trad.), Filóstrato. Vidas de los sofistas, Madrid, 1982.
    LO CASCIO, F., La forma letteraria della Vita di Apollonio Tianeo, Palermo, 1974.
    MESTRE, F. (trad.), Filóstrato: Heroico. Gimnástico. Descripciones de cuadros. Calístrato: Descripciones, Madrid, 1996.
    MESTRE, F., y GOMEZ, P., “Les sophistes de Philostrate”, en N. Loraux y C. Miralles (eds.), Figures de l'intellectuel en Grèce ancienne, París, 1998, pp. 333-369.
    PADILLA, C., Los milagros de la Vida de Apolonio de Tiana. Morfología del relato de milagro y géneros afines, Córdoba, 1991.
    PADILLA, C., “Hombres divinos y taumaturgos en la Antigüedad: Apolonio de Tiana”, en A. Piñero (ed.), En la frontera de lo imposible: magos, médicos y taumaturgos en el Mediterráneo antiguo en tiempos del Nuevo Testamento, Madrid, 2001, pp. 141-162.






    sábado, 6 de diciembre de 2008

    SEGUNDA SOFÍSTICA Y EPISTOLOGRAFÍA. LA SEGUNDA SOFÍSTICA EN EL PERÍODO TARDÍO


    1. EL GÉNERO EPISTOLOGRÁFICO EN GRECIA
    2. ALCIFRÓN, CARTAS MIMÉTICAS
    3. LA OBRA DE ELIANO
    4. LA SEGUNDA SOFÍSTICA EN EL PERÍODO TARDÍO: LIBANIO
    5. EL CASO DEL EMPERADOR JULIANO


    Esta entrada revisa el caso de dos autores de la Segunda Sofística que compusieron una obra epistolográfica relevante, ALCIFRÓN Y ELIANO.

    La exposición sobre ellos va además precedida por algunas CONSIDERACIONES SOBRE LA EPISTOLOGRAFÍA GRIEGA.

    Después hablaremos de los autores que representan el período tardío de la Segunda Sofística (S. IV), JULIANO Y LIBANIO, autores también de una obra epistolográfica de relieve.


    1. EL GÉNERO EPISTOLOGRÁFICO EN GRECIA.

    La EPISTOLOGRAFÍA había surgido como GÉNERO LITERARIO en época helenística. En ese período ya se atestiguan las tres formas básicas que fueron cultivadas en épocas posteriores:
    • la carta como autopresentación y autojustificación;
    • la carta como escrito doctrinal (Epicuro);
    • la carta como ejercicio retórico.
    Como ejercicio retórico surgieron también las cartas ficticias, que en ciertos casos adquirieron la forma de novelas epistolares (cfr. Holzberg 1994, Gallé Cejudo 1994 y 1997).
    La carta mimética (en la que no se imitan personajes históricos sino tipos humanos) fue cultivada por al menos cinco autores:
    • Alcifrón
    • Eliano
    • Filóstrato
    • Aristéneto
    • Teofilacto
    De éstos cinco nos interesan de forma especial los dos primeros.


    2. ALCIFRÓN, CARTAS MIMÉTICAS.

    Lo ignoramos casi todo acerca de ALCIFRÓN, autor al que podemos datar en el siglo II en función de argumentos de verosimilitud y de la influencia que su obra parece haber ejercido en autores de cronología más cierta. Bajo su nombre conservamos cuatro colecciones de cartas miméticas:
    • de pescadores
    • de campesinos
    • de parásitos
    • de cortesanas
    Los dos últimos tipos presentan un influjo muy marcado del mundo de la comedia; más aún, Alcifrón llega incluso a presentarnos el supuesto intercambio de correspondencia mantenido entre Menandro y su amada Glicera.


    3. LA OBRA DE ELIANO.

    Alcifrón nos es conocido sólo por su obra epistolar. En este sentido es diferente el caso del sofista CLAUDIO ELIANO, nacido en Roma o Preneste, quien debió de vivir entre los años 170 y 230.

    Gracias al magisterio de Pausanias de Cesarea llegó a dominar a la perfección la lengua griega, de la que se sirvió para componer todos sus escritos. De su variada producción han llegado hasta nosotros tres textos:
    • Historias de los animales
    • Historias varias
    • Cartas rústicas
    Ello lo convierte en el romano del que conservamos la obra en griego más extensa. El caso de Eliano parece similar al de Marco Aurelio por cuanto ambos escogieron escribir en griego por continuidad con la escuela en la que se habían formado:
    • el estoicismo por lo que se refiere al emperador
    • y la Segunda Sofística (a la que pertenecía Pausanias de Cesarea) en el caso del segundo autor.
    La colección de veinte Cartas rústicas de Eliano es un hito más dentro de su variada obra.

    La obra miscelánea representada por los otros dos títulos (Historias de los animales, Historias varias) debe ponerse en relación con otras creaciones de la misma época: también con obras surgidas dentro de la literatura latina como las Noctes Atticae de Aulo Gelio.


    4. LA SEGUNDA SOFÍSTICA EN EL PERÍODO TARDÍO: LIBANIO.


    Aprovecharemos el hilo conductor de la epístola para trasladarnos al siglo IV y referirnos a dos autores de la Segunda Sofística en su período tardío, dos autores que cultivaron el género epistolográfico por motivaciones distintas: Libanio y Juliano.

    Una vez superadas las crisis económicas y sociales del período inmediatamente precedente, el rétor LIBANIO (314 – 393) vino a representar la continuación del trabajo de la Sofística de los siglos I-III.

    Así pues, le dio continuidad al género de la declamación (conservamos 51 de sus declamaciones escritas como ejercicio de escuela) y a la epístola: el número de cartas de Libanio que han llegado hasta nosotros se eleva a las 1600 (cfr. la traducción en marcha de González Gálvez 2005).


    5. EL CASO DEL EMPERADOR JULIANO.

    También conservamos cartas en el caso del emperador JULIANO (331 – 363), en total veintisiete, si bien la autenticidad de algunas de ellas es discutida; todas estas epístolas presentan una intención política y muestran la preocupación de su autor por la restauración del paganismo.

    Del emperador se conserva además una colección de discursos (cfr. la traducción en dos volúmenes de García Blanco 1979-1982) y, en forma de fragmentos, transmitidos por San Cirilo, su Contra los galileos (cfr. García Blanco y Jiménez Gazapo 1982).





    ALGUNAS REFERENCIAS:

    * Sobre epistolografía en la Antigüedad:
    CASTILLO, C., “La epístola como género literario: de la Antigüedad a la Edad Media latina”, EClás 73 (1974), pp. 427-442.
    GALLÉ CEJUDO, R.J., “La carta ficticia griega y el diálogo”, Excerpta philologica: Revista de filología griega y latina de la Universidad de Cádiz 4-5, 1994, pp. 41-62.
    GALLÉ CEJUDO, R.J., “Signos metalingüísticos referentes al marco formal en la epistolografía ficticia griega”, Habis 28 (1997), pp. 215-226.
    GALLÉ CEJUDO, R.J., “Reflexiones sobre la epistolografía griega”, en D. Estefanía et alii (eds.), Géneros grecolatinos en prosa, Alcalá de Henares – Santiago, 2005, pp. 263-299.
    HOLZBERG, N. (ed.), Der antike Briefroman, Tubinga, 1994.
    ROSENMEYER, P.A., Ancient Epistolary Fictions: The Letter in Greek Literature, Cambridge, 2001.
    SUÁREZ DE LA TORRE, E., “La epistolografía griega”, EClás 83 (1979), pp. 19-46.
    SYKUTRIS, J., “Epistolographie”, RE Suppl. 5 (1931), cols. 185-220.

    * La colección de cartas de Alcifrón:
    CARUGNO, G., “Alcifrone nei suoi rapporti con Longo e il mondo bucolico”, GIF 13 (1960), pp. 135-143.
    PREVIALE, L., “L'epistolario di Alcifrone”, MC 2 (1932), pp. 38-72.
    RUIZ GARCÍA, E. (trad.), Teofrasto. Caracteres. Alcifrón. Cartas de pescadores, campesinos, parásitos y cortesanas, Madrid, 1988.

    * Eliano, autor de misceláneas; la obra epistolográfica:
    BARRIO VEGA, Mª L. del (trad.), Eliano, Cartas rústicas. Teofilacto Simocates, Epístolas. Cartas de Quión de Heraclea. Cartas de Temístocles, Madrid, 1999.
    DÍAZ-REGAÑÓN, J.Mª (trad.), Claudio Eliano. Historia de los animales: Libros I-VIII, Madrid, 1984.
    DÍAZ-REGAÑÓN, J.Mª (trad.), Claudio Eliano. Historia de los animales: Libros IX-XVII, Madrid, 1984.
    DILTS, M.R. (ed.), Claudii Aeliani uaria historia, Leipzig, 1974.
    DOMINGO-FORASTÉ, D. (ed.), Claudii Aeliani epistulae et fragmenta, Stuttgart-Leipzig, 1994.
    RICHMOND, J., Chapters on Greek Fish-Lore, Wiesbaden, 1973.
    SCHOFIELD, A.F. (ed.) Aelian. On the Characteristics of Animals, Cambridge, Mass.-Londres, 1958-59.
    THYRESSON, I.L., “Quattre lettres de Claude Elien inspirées par le Dyscolos de Ménandre”, Eranos 62 (1964), pp. 7-25.

    * Sobre Libanio:
    FATOUROS, G. y KRISCHER, T. (eds.), Libanios, Darmstadt, 1983.
    GONZÁLEZ GÁLVEZ, Á. (trad.), Libanio. Cartas, Madrid, 2005.
    MELERO BELLIDO, A. y GONZÁLEZ GÁLVEZ, Á. (trads.), Libanio. Discursos, Madrid, 2001 (3 volúmenes).
    SCHOULER, B., La tradition hellenique chez Libanios, París, 1984-85.
    WIEMER, H.-U., Libanios und Julian: Studien zum Verhaltnis von Rhetorik und Politik im vierten Jahrhundert n. Chr., Múnich, 1995.

    * Sobre Juliano:
    ATHANASSIADI-FOWDEN, P., Julian and Hellenism. An Intellectual Biography, Oxford, 1981.
    BOUFFARTIGUE, J., L’empereur Julien et la culture de son temps, París, 1992.
    BOWERSOCK, G.W., Julian the Apostate, Londres, 1978.
    CANDAU MORÓN, J.M., “Retórica y filosofía en Juliano”, Emerita 55 (1987), pp. 313-328.
    GARCÍA BLANCO, J. (trad.), Juliano. Discursos, Madrid, 1979-82.
    GARCÍA BLANCO, J. y JIMÉNEZ GAZAPO, P. (trads.), Juliano. Contra los galileos. Cartas y fragmentos. Testimonios. Leyes, Madrid, 1982.
    KLEIN, R. (ed.), Julian Apostata, Darmstadt, 1978.
    MURDOCH, A., The Last Pagan: Julian the Apostate and the Death of the Ancient World, Stroud, 2003.