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lunes, 17 de agosto de 2020

SÓFOCLES: EDIPO REY. GUÍA DE LECTURA


Esta guía de lectura a Edipo rey está prevista para su utilización por parte de los alumnos de la asignatura Destino y libertad en el Mundo Clásico. Con todo, espero que sea de utilidad para todo aquel que se acerque a la que Aristóteles consideraba como "la tragedia más hermosa".



Se conservan dos tragedias de SÓFOCLES (497/496-406/405 a. C.) que llevan en su título el nombre
de Edipo, supuestamente hijo de Pólibo y Mérope, reyes de Corinto, en realidad hijo de los reyes de Tebas, Layo y Yocasta: 
- En EDIPO REY (hacia 429 a. C.) se dramatiza el descubrimiento por parte de Edipo de la verdad sobre su persona. Criado como hijo del rey Pólibo en Corinto, le acusaron de no ser hijo de quien pensaba. Por este motivo fue a Delfos para que Apolo le descubriera la verdad sobre sus padres. Sin embargo, el dios le provocó dudas mayores al contestarle que mataría a su padre y se casaría con su madre. Decidido a no regresar a Corinto, tras tener un encuentro funesto en su camino, llegó a Tebas, la ciudad de Cadmo, de la que se convirtió en rey tras acabar con la Esfinge, la cual amenazaba la ciudad. Como parte del premio a su valor y fortuna recibió como esposa a la reina Yocasta, con la que tuvo dos hijas (Antígona e Ismene) y dos hijos (Eteocles y Polinices). 
- EDIPO EN COLONO (¿406/405? a. C. [estrenada en 401 a. C.]) se desarrolla un tiempo después del final de los acontecimientos dramatizados en Edipo rey. Ahora el antiguo rey de Tebas es un vagabundo ciego que llega con su hija Antígona hasta Colono, localidad cercana a Atenas en la que nació Sófocles. Allí será asediado por los dos partidos que se enfrentan en Tebas, comandados por sus dos hijos varones, quienes intentan llevarlo de vuelta a la ciudad en función de sus ambiciones políticas.
- Se debe recordar que otra tragedia de Sófocles, ANTÍGONA (443 o 442 a. C.), también trata asuntos de la familia de Edipo. Esta obra, representada antes de los dos Edipos, se refiere a acontecimientos posteriores de la leyenda. Como anticipaba Edipo en Colono, los dos hermanos de Antígona, Eteocles y Polinices, se enfrentaron por el trono de Tebas. Tras darse muerte mutua, su tío Creonte es el nuevo gobernante. Este ordena tributar honras fúnebres a Eteocles y dejar sin sepultura a Polinices, quien había atacado Tebas tras reunir en Argos una coalición de siete caudillos. Antígona se niega a obedecer la orden e intenta honrar a su hermano. 



La ESTRUCTURA Y ARGUMENTO de Edipo rey se puede sintetizar de la siguiente manera: 
  • En el PRÓLOGO (vv. 1-150) Edipo aparece ante el pueblo de Tebas, revestido de dignidad; en el
    pasado, salvó la ciudad del azote de la Esfinge. Tebas, amenazada ahora por otra plaga, la peste, le pide que halle un remedio. Edipo dice que ya ha enviado a su cuñado Creonte a Delfos para consultar el oráculo de Apolo. Tras regresar Creonte, este informa de que, para salvarse, deben encontrar al asesino de Layo, el anterior rey, y desterrarlo. Edipo, quien desconoce cómo murió su predecesor, se compromete a ello; le informan asimismo de que hubo un único superviviente de la emboscada en la que murió Layo; sin embargo, de momento Edipo no hace nada por encontrarlo. 
  • Tras el prólogo, en la PÁRODOS (vv. 151-215), el coro de ancianos aparece en escena, se lamenta de la situación de Tebas e implora la ayuda de los dioses. 
  • Edipo, en el primer EPISODIO (vv. 216-462), maldice al asesino de Layo, sea quien sea. Según le había recomendado Creonte, había llamado al adivino Tiresias. Este, tras llegar, se niega a contar lo que sabe hasta que, al final, acosado por Edipo, revela que el asesino al que busca es él mismo; alude a su relación incestuosa con su madre y le vaticina desgracias terribles. Edipo rechaza admitir lo que dice Tiresias, a quien acusa de haber sido sobornado por Creonte. 
  • En el primer ESTÁSIMO (vv. 463-512) el coro anuncia la futura muerte del asesino de Layo y duda de la veracidad de la acusación que Tiresias ha lanzado contra Edipo. 
  • El segundo EPISODIO (vv. 513-862) comienza con Creonte defendiéndose de la acusación de Edipo. Este no admite lo que dice su cuñado, con quien discute. Llega Yocasta, esposa de Edipo y hermana de Creonte, que intenta calmarlos. Cuando Creonte los deja, Edipo le dice a Yocasta que su cuñado y Tiresias lo acusan de haber matado a Layo. La reina intenta tranquilizarlo minusvalorando la credibilidad de los vaticinios, aun los de Delfos; según ellos Layo tenía que haber muerto a manos de su propio hijo; no obstante, el niño murió siendo muy pequeño y, tiempo después, a Layo lo mataron unos ladrones en una encrucijada de la Fócide, en Grecia central. Al oír esto Edipo se inquieta y pide más detalles; entonces cuenta su propia historia, el vaticinio de Apolo en Delfos (que mataría a su padre y se casaría con su madre) y su tropiezo en la encrucijada. Solo le queda una esperanza: el acompañante de Layo que sobrevivió había dicho que los atacó un grupo, no un hombre solo. Edipo llama a ese personaje, ahora pastor, para interrogarle y descubrir la verdad. 
  • En el segundo ESTÁSIMO (vv. 863-910) el coro reprueba, de manera indirecta la dureza de Edipo con Creonte, así como la desconfianza de Yocasta hacia los oráculos. 
  • Un mensajero llegado de Corinto trae, al principio del tercer EPISODIO (vv. 911-1085), la noticia de que Pólibo ha muerto, por lo cual su hijo Edipo está llamado a ser el nuevo rey de la ciudad. El matrimonio se alegra porque esta noticia demuestra, según parece, que los oráculos no son fiables. Sin embargo, Edipo está preocupado porque, según el vaticinio que recibió, aún se ha de casar con su madre. Para tranquilizarlo, el mensajero de Corinto le cuenta que Mérope, la mujer de Pólibo, no es su madre: él mismo, en sus tiempos de pastor, lo recibió de brazos de un pastor de Layo cuando era aún muy pequeño y tenía los tobillos perforados (el nombre Edipo significa “pies hinchados”). Al oír esto Yocasta le ruega a su marido que abandone sus indagaciones. Pero Edipo llama a ese pastor, del que le dicen que es el superviviente del encuentro en la encrucijada; Edipo supone que su mujer no quiere descubrir que, siendo ella de sangre real, se casó con una persona de origen humilde. Ante su incapacidad de convencer al rey, Yocasta abandona la escena. 
  • En el tercer ESTÁSIMO (vv. 1086-1109) el coro manifiesta su esperanza de que se descubra que Edipo es tebano de nacimiento e hijo de un dios y una ninfa. 
  • El pastor tebano al que hizo llamar Edipo aparece en el cuarto EPISODIO (vv. 1110-1185). Poco a poco va desvelando la verdad: que él le entregó un niño recién nacido al pastor de Corinto para que lo criara, en qué casa había nacido y quiénes eran sus padres. Descubierta la verdad sobre sí mismo, Edipo entra desesperado en palacio. 
  • El coro lamenta en el cuarto ESTÁSIMO (vv. 1186-1222) la situación que afronta el rey y cómo se ha precipitado, en tan poco tiempo, de lo más alto a lo más bajo. 
  • En el ÉXODO (vv. 1223-1530) entra en escena un mensajero de palacio y anuncia que Yocasta se ha ahorcado; Edipo, fuera de sí, se ha perforado los ojos. Edipo sale, lamenta su suerte y ruega que lo oculten en algún sitio, lo maten o lo arrojen al mar. Creonte llega y promete a Edipo cuidar de sus hijas. Estas, aún pequeñas, aparecen ante su padre, que se despide de ellas, sin saber cuál será su destino.



 Algunas CUESTIONES a las que se puede atender al leer Edipo rey: 
  • ¿Es Edipo un personaje que atraiga nuestras simpatías del principio al fin de la obra? ¿Con qué adjetivos lo caracterizarías? 
  • ¿Qué papel cumple en la obra Tiresias? ¿Es un personaje similar a los demás? ¿Cuál es la actitud de Edipo hacia él, es una actitud ecuánime o intransigente? 
  • ¿Cuál es el tipo de relación que mantiene Edipo con Creonte a lo largo de la obra? ¿Cómo valoras la forma en la que lo aborda en los versos 532 y siguientes? Y su relación con Yocasta, ¿cómo la definirías? 
  • Cuando Yocasta habla de que muchos hombres soñaron casarse con sus madres (vv. 981-982), ¿se está anticipando a Freud? ¿Sufre Edipo del complejo de Edipo? 
  • ¿Busca Edipo realmente la verdad sobre sí mismo (recuerda la máxima de Delfos: “conócete a ti mismo”) o se niega en el fondo a verla? ¿Qué ocurre en el caso de Yocasta? 
  • ¿Es Edipo culpable de algo? ¿Hay alguna razón que justifique el destino al que está sometido? En un sentido más amplio, ¿qué relación hay en la obra entre destino y libertad? ¿Se puede decir que Edipo es “hijo de la fortuna”?; ¿en qué sentido? 
  • Según Aristóteles, el mejor reconocimiento de la verdad es el que se produce al tiempo que la peripecia, “el cambio en sentido contrario de lo previsto”; pone como ejemplo el Edipo rey. ¿En qué momento de la obra sucede esto y cómo? 
  • ¿Cómo abordan los personajes de Edipo y Yocasta el descubrimiento de su pasado? ¿Nos parecen reacciones justificadas o al menos comprensibles? 
  • ¿Cuál es la actitud de Creonte en la escena final de la obra? ¿Parece coherente con su actuación en otros momentos de la tragedia? 
  • ¿Qué impresión producen las partes corales de la obra? Si nos parecen superfluas, ¿podemos explicar por qué las incluían los trágicos antiguos en sus obras? 
  • ¿Cómo reacciona el coro ante la situación final de desgracia de Edipo? ¿Podemos entender y, más aún, compartir esa actitud? ¿Qué opinamos de su última intervención (vv. 1524-1530)? 



El siguiente texto de la Poética de Aristóteles (1452b34-1453a17) trata sobre los rasgos definitorios de “la tragedia más 
hermosa” y menciona en un momento determinado a Edipo; conviene reflexionar y discutir en qué medida lo que se dice aquí se aplica al Edipo rey de Sófocles: 
 Es evidente, primero, que [en la tragedia más hermosa] los hombres cabales no deben aparecer experimentando un cambio de la fortuna al infortunio (…). Por otra parte, tampoco el que es muy malvado debe caer desde la fortuna en el infortunio (…). Queda, en conclusión, el que está en medio de estos: tal es el que ni destaca en virtud y justicia ni experimenta un cambio hacia el infortunio por maldad y perversidad sino por algún error, siendo uno de los que gozan de gran estima y fortuna como Edipo y Tiestes y los hombres insignes de tales linajes. Es necesario, pues, que el buen argumento (…) cambie no hacia la fortuna a partir del infortunio sino lo contrario, de la fortuna hacia el infortunio, no por perversidad sino por un gran error, o de alguien del tipo que se ha dicho o de uno mejor antes que peor”.





jueves, 26 de marzo de 2009

EL HOMBRE TRÁGICO DE SÓFOCLES




En el enfrentamiento entre los poetas trágicos dramatizado en las Ranas de Aristófanes no interviene Sófocles. O, mejor dicho, lo que nos dice Aristófanes de él es que
cuando bajó [al Hades], abrazó a Esquilo y le levantó la diestra y sin pelea le cedió el trono [de la tragedia] (Ranas 789 s.; trad. de L. M. Macía).
A este tercero en discordia, Sófocles, dedicaremos esta entrada, que se estructurará de la manera siguiente:

1. BIOGRAFÍA DE SÓFOCLES
2. LA OBRA DE SÓFOCLES
3. AVANCES DE TÉCNICA TEATRAL EN LA TRAGEDIA DE SÓFOCLES
4. LA TEMÁTICA SOFOCLEA: EL HOMBRE Y SUS LÍMITES; EL HÉROE


1. BIOGRAFÍA DE SÓFOCLES

Empezamos planteando algunos datos significativos en relación con la biografía de Sófocles (497/6 – 405), el segundo de los grandes trágicos griegos según el orden cronológico.
Sobre sus datos biográficos estamos informados gracias a la Vita antigua transmitida en un buen número de manuscritos y a través del artículo correspondiente de la Suda.
Era natural de Atenas, y más en concreto de Colono Hípico, lugar al que celebró en su Edipo en Colono, vv. 668 – 719.
Es oportuno subrayar que la buena suerte sonrió en muchas ocasiones a este autor, pues de él se dice
  • que participó treinta veces en el certamen trágico,
  • que venció en las Grandes Dionisias en dieciocho ocasiones (otras fuentes elevan este número)
  • y que no quedó nunca en tercer lugar.
Además, la suerte le sonrió desde fecha tan temprana como el año 468, la segunda ocasión en la que participaba en el certamen trágico y la primera en que privó a Esquilo de la victoria: él quedó el primero, Esquilo el segundo.
Ha de recordarse además el éxito logrado por Sófocles en la vida política de su tiempo.
  • En el año 443 / 442 ocupó el cargo de helenotamías (encargado de las finanzas de la liga délico-ática, tesorero).
  • En la guerra de Samos (441 – 439) fue elegido estratego, como colega de Pericles, a cuyo círculo pertenecía: sobre las relaciones de Sófocles con Pericles, mira
EHRENBERG, V., Sophocles and Pericles, Oxford, 1954.
  • El cargo de estratego volvió a ocuparlo en el 428 y (quizá) en 423 / 422.
  • En la crisis de la democracia del 413 / 412 formó parte del comité de los diez πρόβουλοι que intentó reorientar y refrenar la democracia radical tras la derrota de Sicilia.
Asimismo obtuvo el honor de desempeñar cargos religiosos relacionados con el culto a diversos héroes:
Fue sacerdote del héroe Halón (un héroe sanador menor).
Participó en la introducción en Atenas del culto a Asclepio (420): le dedicó un recinto sagrado (un témenos) en su casa.
A su muerte recibió honores de héroe bajo el nombre de Dexión.
Todo ello ha de ponerse en relación con la preocupación de Sófocles por el tema del héroe y su dimensión trágica; sobre la cuestión, mira Knox 1964:
KNOX, B.M.W., The Heroic Temper: Studies in Sophoclean Tragedy, Berkeley-Los Ángeles, 1964.


2. LA OBRA DE SÓFOCLES

La cifra de obras dramáticas escritas por Sófocles varía según las fuentes: 113, 123, 130...
La cifra de 113 es sugerente, pues tal número sería el resultado de sumar 28 tetralogías (representadas en vida de Sófocles) más el Edipo en Colono, póstumo.
Pero sólo conservamos las siete tragedias canónicas, fuera cual fuese el número total de la producción de Sófocles. En su caso resulta más complicado que con Esquilo establecer la cronología de las piezas.
Sólo podemos fijar con seguridad la representación del Filoctetes en el 409 y la del Edipo en Colono en el 401, tras la muerte del autor.
(Sucede que a Sófocles, como a Esquilo, se les concedió tras su muerte el honor póstumo de que se siguieran representando sus tragedias: en el caso de Sófocles, quien se hizo cargo de ello fue su nieto del mismo nombre).
Las fechas de representación del Filoctetes y el Edipo en Colono las conocemos por los datos que presentan las Hipótesis de las tragedias.
Apelando a argumentos de estilo, estructura o contenido se puede esbozar, con todo, una cronología relativa, provisional.
  • De esta forma podemos asignar a una primera fase el Ayante y las Traquinias, obras caracterizadas por su estructura díptica: según la hipótesis más común, se habrían representado en los años 50 / 40 del S. V.
Por estructura díptica me refiero al hecho de que en estas tragedias pueden reconocerse dos partes claramente diferenciadas, p. ej. en el Ayante: el intento fracasado de venganza del héroe y su suicidio / la discusión posterior sobre si Ayante merece o no ser sepultado.
  • Hay argumentos externos que permiten datar la Antígona en el 443 ó 442: según una noticia recogida en la hipótesis de la obra, el éxito de ésta le proporcionó a Sófocles el cargo de estratego en la guerra samia (mira más arriba).
  • Por otro lado, la obra que para tantos ha representado la quintaesencia de la tragedia, el Edipo Rey, pudo ser representada hacia el año 430.
  • La Electra, la única tragedia para la que aún no hemos encontrado una datación, debió de escribirse poco antes del Filoctetes, a juzgar por la caracterización de la protagonista – ¿pertenece al tiempo entre 414 y 411?
Debe hacerse observar que en relación con la Electra se ha planteado además una cuestión cronológica incierta: la de si ha de concederse la prioridad cronológica a la Electra de Sófocles o a la de Eurípides (en general se tiende a creer en la prioridad de la obra de Eurípides).
En cambio, no parece que sea de mucha utilidad para ordenar las obras la distinción de tres estilos que, según Plutarco (De profectibus in uirtute 7), reconocía Sófocles en sus obras:
  • Primero, un estilo ampuloso, a la manera del de Esquilo.
  • Segundo, un estilo incisivo y artificioso.
  • Tercero, un estilo adecuado a la materia tratada, por tanto el mejor.
Sófocles acostumbraba a decir que, después de practicar hasta el límite la pompa de Esquilo y después la dura artificialidad de su propia forma de elaboración, finalmente se decidió por el tipo de estilo que era mejor y de carácter más expresivo.
En todo caso, puede decirse que el primero de estos estilos es el que atestiguan los fragmentos de la obra que parece ser la más antigua de Sófocles, el Triptólemo (468).
La crítica no tiene claro que ninguna de las tragedias conocidas pueda ser asociada con la supuesta segunda fase del autor.
A diferencia de Esquilo, Sófocles no dramatizó nunca temática histórica (piénsese en los Persas) y extrajo siempre los temas de sus obras de los grandes ciclos heroicos:
  • De sus tragedias más antiguas, el Ayante y las Traquinias, la primera desarrolla un episodio de la saga troyana, el suicidio del héroe que da nombre a la tragedia al sentirse menospreciado por los griegos.
  • En el caso de las Traquinias la materia procede de la saga de Heracles, personaje que muere en esta obra por culpa de su esposa Deyanira.
Deyanira siente celos al ver que Heracles regresa a su palacio con la cautiva Yole e intenta retenerlo a su lado sirviéndose del supuesto elixir de amor que le había entregado el centauro Neso. Pero tal elixir era en realidad un poderoso veneno que causará la muerte del héroe.
  • Otra tragedia que, como hemos dicho, debió de componer Sófocles al principio de su carrera es la Antígona, la primera de sus obras sobre tema tebano; en este caso Sófocles relata la historia de la heroína que prefirió dejarse matar por Creonte, el gobernante de Tebas, antes que dejar sin sepultura a su hermano Polinices, que había muerto luchando contra su propia ciudad.
  • Pero la tragedia de tema tebano más importante de Sófocles no es la Antígona sino el Edipo Rey, que trata acontecimientos anteriores, los que se refieren al descubrimiento de la verdad sobre su persona por parte de Edipo.
De la importancia de este drama da noción el hecho de que Aristóteles la utilizase para extraer las características ideales de la tragedia en su Poética.
  • Al tema de Edipo volvió todavía Sófocles en otra ocasión, en el Edipo en Colono, la última de sus obras; en este caso Sófocles trató del final de Edipo, muerto o misteriosamente desaparecido en Colono, en las cercanías de Atenas, motivo por el cual se convirtió en genio protector del territorio del Ática.
  • Las dos tragedias de Sófocles cuyo tema nos queda por considerar son la Electra y el Filoctetes, dos obras tardías sobre materia troyana. En el caso de la primera de estas tragedias el tema es el mismo de las Coéforas de Esquilo y la Electra de Eurípides (la venganza de Agamenón por obra de Orestes y con la ayuda de Electra).
  • El Filoctetes, en cambio, refiere un episodio anterior de la saga troyana, el rescate de Filoctetes, un caudillo griego abandonado en una isla, sin cuyo arco era imposible la captura de Troya de acuerdo con una antigua profecía.
Concluyo esta sección indicando que, según la Suda, la obra poética de Sófocles también comprendía elegías y peanes: p. ej., el peán de bienvenida al dios Asclepio (420), del que se conservan un par de versos.


3. AVANCES DE TÉCNICA TEATRAL EN LA TRAGEDIA DE SÓFOCLES

Habrá de recordarse también que el teatro de Sófocles presenta, frente al de Esquilo, notables avances de técnica teatral.
De manera general puede decirse que Sófocles se diferencia de Esquilo en el sentido de que, en su tragedia, lo propiamente dramático tiene cada vez una importancia mayor frente al componente lírico.
El punto fundamental en los avances dramáticos desarrollados por Sófocles es, sin duda, la introducción del tercer actor, según indica Aristóteles (Poét. 1449 a 18). La introducción del tercer actor implica
  • un avance en la acción dramática
  • y una disminución del peso conferido a las intervenciones del coro.
El avance en la acción dramática dentro de cada obra es uno de los factores que justifica el abandono por parte de Sófocles del procedimiento de la trilogía esquílea.
La innovación del tercer actor acabó siendo asumida por Esquilo, aunque de manera un tanto peculiar, según se observa en las Coéforas (458), donde un tercer actor mudo (Pílades) sólo interviene en un momento de especial patetismo para pronunciar una única frase.
En cambio, el tercer actor se halla plenamente integrado en las obras de Sófocles:
  • el procedimiento se atestigua ya en el Ayante, la más antigua de las tragedias conservadas (en la escena en que intervienen Teucro, Agamenón y Odiseo);
  • después hay un salto adelante, una mayor madurez en el uso del tercer actor en el caso de la Antígona (p. ej., en la escena en la que Creonte discute, en un diálogo vivo, con Antígona e Ismene)
  • o en el Edipo Rey (p. ej., cuando comparten la escena Edipo, Creonte y Yocasta, o cuando el mensajero de Corinto se presenta ante Edipo y Yocasta).
Por otro lado, Sófocles también modificó el coro haciendo que constase de quince coreutas en lugar de los doce previos.
Pero el cambio no afectó únicamente a una cuestión numérica sino que fue un cambio de mayor profundidad:
  • como hemos dicho, en Sófocles se reduce la extensión de las intervenciones del coro;
  • y, por lo que se refiere a su función, el coro en Sófocles se sitúa en un punto intermedio entre Esquilo y Eurípides:
El coro en Esquilo se sitúa por encima de los actores (lo cual guarda relación directa con los orígenes de la tragedia) y por ello puede oscurecer la función de éstos.
En cambio, en Sófocles el coro actúa como un actor, o mejor como un subactor que no crea acción pero sí la motiva. Aristóteles (Poét. 1456 a 25) alababa el arte con el que manejaba Sófocles el coro:
Al coro hay que concebirlo como si fuera uno de los actores, y ha de ser una parte del conjunto y hacer una aportación positiva en la acción, no como en el caso de Eurípides sino como en el de Sófocles.
A propósito de Sófocles y el coro se recordará además que, según la tradición, escribió un tratado Sobre el coro.
Nuestras fuentes antiguas parecen atribuir también a Sófocles la introducción de los decorados: ésa es, posiblemente, la interpretación que ha de darse a Aristóteles en Poét. 1449 a 18, donde dice que Sófocles introdujo el tercer actor y la skenografía.
En todo caso se habrá de entender que Sófocles hizo, frente a Esquilo, un uso nuevo de la escenografía. Pero nuestro conocimiento de la cuestión es terriblemente insuficiente.
También sabemos que Sófocles, en sus primeras obras, siguió usando la escenografía barroca y efectista de Esquilo: p. ej., en el Triptólemo, donde aparecía en escena el carro del protagonista tirado por serpientes (fr. 596).
Al caracterizar la técnica dramática de Sófocles se ha de recordar además que la crítica literaria de la Antigüedad le reconocía el mérito de ser capaz de caracterizar a una figura con unos pocos trazos. Así se expresa la Vita:
Sabe cómo disponer la acción con tal sentido del tiempo que crea todo un carácter a partir de un simple hemistiquio o de una expresión aislada. Esto es lo esencial en poesía, delimitar caracteres o sentimientos.


4. LA TEMÁTICA SOFOCLEA: EL HOMBRE Y SUS LÍMITES; EL HÉROE

Aunque efectivamente hay diferencias de técnica dramática entre Sófocles y Esquilo, es en los aspectos temáticos donde se aprecian las diferencias de mayor calado.
Recordamos que en el caso del trágico de mayor edad podemos hablar de una “tragedia teológica”.
El foco de interés de Esquilo está en la relación del hombre con los dioses / el Dios: lo que le interesa es la interacción entre culpa humana y reacción divina, y con su tragedia intenta explicar el funcionamiento del orden divino del mundo.
En cambio, lo que parece interesar a Sófocles es presentar los sufrimientos por los que deben pasar los hombres expuestos por el destino a situaciones extremas.
Por eso pienso que sería equivocado entender que Sófocles pretende trasladar a los espectadores un cuerpo orgánico de pensamiento como creo que hace Esquilo, una moral o una filosofía.
Lo que hallamos en sus tragedias, por encima de todo, es una preocupación primordial por el hombre y sus límites.
Uno de los límites humanos que Sófocles convierte con gusto en tema de sus tragedias es la limitación de nuestro conocimiento:
  • frente al conocimiento absoluto de los dioses
  • el conocimiento de los hombres se revela limitado, a pesar de las noticias que puedan comunicarles los dioses a través de los oráculos y las profecías, tantas veces mal interpretados.
En este sentido, como en otros tantos, es ejemplar el caso del Edipo, cuyo protagonista se afana hasta el extremo en buscar una verdad que para él tendrá unas consecuencias funestas:
  • Edipo busca al asesino de su predecesor Layo y lanza contra él maldiciones terribles.
  • Poco a poco se irá revelando que el asesino del rey anterior es el propio Edipo, quien además era su hijo y se había casado con su madre, la reina viuda Yocasta.
Sófocles explora, evidentemente, los límites humanos a partir de ejemplos peculiares de humanidad con valor universal: sus héroes, tan frágiles como sobresalientes, o quizá sobresalientes en razón de su propia fragilidad.
Mira cómo caracteriza al héroe de Sófocles el trabajo de referencia de Knox (The Heroic Temper, p. 48):
Inmovable once his decision is taken, deaf to appeals and persuasion, to reproof and threat, unterrified by physical violence, even by the ultimate violence of death itself, more stubborn as his isolation increases until he has no one to speak to but the unfeeling landscape, bitter at the disrespect and mockery the world levels at what it regards as failure, the hero prays for vengeance and curses his enemies as he welcomes the death that is the predictable end of his intransigence.
Son héroes característicos de Sófocles figuras como Antígona / Electra / Edipo.
Lo peculiar y extremo de sus situaciones queda además realzado por el contraste, tan típicamente sofocleo, con los personajes que los acompañan:
  • en este sentido son especialmente características Ismene en el caso de Antígona / Crisótemis en el caso de Electra;
  • su función la cumplen de manera análoga Yocasta frente a Edipo / Tecmesa frente a Ayante.
Estos personajes que sirven para el contraste representan al hombre común, por contraposición a las figuras heroicas.

Acabo de decir que ese contraste entre los héroes y el tipo del hombre común me parece típicamente sofocleo: pero esa es una opinión personal que puede requerir explicación.
Tal contraste me parece típicamente sofocleo porque entiendo que su tragedia es fundamentalmente dialógica.
Obviamente, al hablar de “dialogismo” lo hago en la línea de Bajtín y no me estoy refiriendo únicamente al papel reservado al diálogo en las tragedias de Sófocles, aunque éste es también un aspecto significativo.
Así lo muestran p. ej. los prólogos de Sófocles, en los que suelen confrontarse, dialogar, dos personajes, como en la Antígona (Antígona versus Ismene).
El “dialogismo” ha de entenderse en el sentido de que
  • en la tragedia de Sófocles no vamos a encontrar soluciones unívocas a los problemas humanos sino una discusión de esos problemas;
  • la luz sobre los problemas del hombre se hace a partir de las posturas confrontadas y, en este sentido, del diálogo.
La falta de soluciones unívocas en Sófocles encuentra un buen representante en la Antígona, donde ninguno de los dos antagonistas tiene la exclusiva de la verdad:
  • Antígona acierta en la medida en que defiende las “leyes no escritas” preservadas en el seno de la familia.
  • Ahora bien, Creonte también está asistido por la razón cuando representa la ley positiva, o la ley del estado, según la bien conocida interpretación de Hegel.
Antígona y Creonte son, en la obra, dos extremos irreconciliables, dos extremos asistidos igualmente por la razón pero igualmente lastrados por la intransigencia y la incapacidad de aproximarse al otro.
Por ello se dirá en algún momento de la obra que la heroína Antígona es tan testaruda como lo fue su padre Edipo.
Ahora bien, aunque Aristóteles (Ética II 9, 3) ya decía que es en el punto medio donde se halla la virtud, el estagirita también reconocía que, de los dos extremos entre los que se sitúa la virtud, siempre hay uno que es peor y otro que es mejor.
Por ello Antígona y Creonte no se presentan ante el espectador en pie de igualdad:
  • Quien domina toda la representación es ciertamente Creonte, quien no abandona nunca la escena.
  • Pero el público del S. V a. C. no podía dejar de ver en él a un gobernante de dudosa legitimidad, caracterizado además por la desconfianza hacia todos, aspecto que el Pericles de Tucídides (II 37) considera opuesto a los principios de la democracia.
  • En la obra el extremo menos malo, el más humano, lo representa Antígona, otro de esos personajes de Sófocles que ha quedado grabado en el imaginario de Occidente como ejemplo sobresaliente de humanidad.

José B. Torres Guerra


ALGUNAS REFERENCIAS:

* Trabajos de carácter general:
BOWRA, C.M., Sophoclean Tragedy, Oxford, 1944.
BUXTON, R.G.A., Sophocles, Oxford-Nueva York, 1984.
DILLER, H. (ed.), Sophokles, Darmstadt, 1986.
EASTERLING, P.E., “Sófocles”, en P.E. Easterling y B.M.W. Knox (eds.), Historia de la Literatura Clásica. I. Literatura Griega, Madrid, 1990, pp. 327-349 (The Cambridge History of Classical Literature I. Greek Literature, Cambridge, 1985).
GARVIE, A.F., The Plays of Sophocles, Londres, 2005.
KAMERBEEK, J.C., The Plays of Sophocles. Commentaries, Leiden, 1963 (2ª ed.) - 1984.
KIRKWOOD, G.M., A Study of Sophoclean Drama. With a New Preface and Updated Bibliography, Cornell, 1994.
KNOX, B.M.W., The Heroic Temper: Studies in Sophoclean Tragedy, Berkeley-Los Ángeles, 1964.
LASSO DE LA VEGA, J.S., “Introducción general”, en Sófocles. Tragedias, Madrid, 1981, pp. 7-112.
LASSO DE LA VEGA, J.S., Sófocles (editado por Elsa García Novo et alii), Madrid, 2003.
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* Sobre el coro en la tragedia de Sófocles:
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* Sobre su estilo:
EARP, F.R., The Style of Sophocles, Cambridge, 1944.
* Sobre la relación entre Sófocles y la política de su tiempo:
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* Sobre algunas tragedias en particular:
DE HOZ, J., “La composición del Edipo Rey y sus aspectos tradicionales”, EClás 26 (1984), pp. 229-239.
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