lunes, 28 de agosto de 2023

AGUSTÍN DE HIPONA Y LA BÚSQUEDA DE DIOS: LAS CONFESIONES (GUÍA DE LECTURA)

 

En la época en la que el cristianismo es tolerado y se convierte después en la religión del estado surge un nuevo tipo de santo que podemos ejemplificar con las Confesiones de san Agustín.

Seamos realistas: para Agustín la búsqueda de Dios y la verdad última es un proceso arduo al que, además, no se le verán los frutos en esta vida.

 


Las Confesiones de San Agustín (354-430 d. C.) son una autobiografía espiritual que abarca los 35 primeros años de vida del autor; el texto pone un énfasis particular en su desarrollo interior y en cómo abrazó el cristianismo. Como género literario, la obra amalgama elementos de autobiografía, filosofía, teología y exégesis bíblica. Al denominarla “autobiografía espiritual” se está indicando que el propósito del autor no es contar su vida, sino dar explicación espiritual o filosófica de momentos interiores y exteriores de su biografía. La obra tuvo una influencia importante en la literatura cristiana y no cristiana de los siglos posteriores.

La estructura de las Confesiones se corresponde con su finalidad y contenido: trata del regreso o retorno de la creación a Dios y tiene como fin inspirar a otros a emprender esa búsqueda. La obra se compone de 13 libros. Los nueve primeros están organizados de manera cronológica, mientras que el libro 10 es una exploración sobre la memoria, y los libros 11-13 son interpretaciones detalladas del primer capítulo del libro del Génesis, que describe la creación del mundo. Se ha de notar que también en este caso prima la lectura espiritual: en 12 y 13, san Agustín no quiere escribir una cosmogonía, un relato sobre el origen del mundo, sino establecer relaciones entre el mundo (macrocosmos) y el espíritu del hombre (microcosmos). 

Formalmente, el autor adopta de manera muy original una apelación directa a Dios, una “oración íntima, pero en voz alta y puesta por escrito”. En este sentido, puede ser esclarecedor notar que “confesión” está usado por el autor a propósito con al menos tres sentidos: la admisión de la culpa por hechos pasados (“confesión de los propios pecados”: confessio peccati), la fe (confessio fidei) y el acto de alabanza a Dios (“confesión de la grandeza de Dios”: confessio laudis).

 

A continuación, se propone una síntesis de los libros que se van a trabajar este curso:

Libro I

El libro I se ocupa de la infancia y primera niñez de san Agustín, con interesantes comentarios sobre la primera memoria y sus recuerdos de la escuela y de la enseñanza de la literatura latina.

Libro II

El libro II se centra en la adolescencia del autor, sus primeros estudios de oratoria y otros episodios entre los que destaca el conocido “robo de las peras”, que le sirve de punto de partida para una reflexión sobre las causas del mal moral.

Libro III

En este libro se narra la juventud de Agustín en Cartago, a donde acude para estudiar retórica. Al tiempo desarrolla su pasión por la sabiduría por el efecto positivo que produce en él la lectura del Hortensio de Cicerón. Su búsqueda de la verdad lo lleva por un camino que juzgará después equivocado, el maniqueísmo.

Libro VIII

Los libros IV-VII siguen hablando de la edad adulta del autor, de su carrera profesional como profesor de retórica, de sus intereses filosóficos y espirituales (maniqueísmo), de su vida con una concubina y de su progresiva aproximación al cristianismo.

El libro VIII es el libro dedicado por el autor a los momentos previos e inmediatamente posteriores a su conversión. Aunque San Agustín estaba ya convencido de que “existe una sustancia indestructible de la que procede toda substancia (Dios)”, se resistía a comprometerse por completo y bautizarse: “… deseaba estar, no más cierto de ti, sino más estable en ti”. Los relatos de las conversiones y caminos espirituales de varios conocidos de su entorno cercano cooperan a que llegue a un momento de crisis espiritual. Es interesante examinar en qué términos describe el autor el conflicto de su voluntad en relación con su identidad (8.11, 16, 18-21). El libro incluye asimismo el conocido pasaje en el que oye a un niño decir “toma y lee” (8.29); este episodio provoca su decisión definitiva de convertirse.

Libro IX

Después de su conversión, Agustín abandona su cátedra de retórica. Se retira a una finca en Casiciaco, cerca de Milán, y allí se prepara interiormente para el bautismo. Este le es administrado por san Ambrosio, quien también bautiza en esa ceremonia a su amigo Alipio y a su hijo Adeodato. Cuando está a punto de regresar a África con su madre, Mónica, esta muere en Ostia; poco antes, ambos tienen una experiencia mística que el autor refiere en detalle.

 


Para orientar la lectura, se proponen las siguientes cuestiones:

  • ¿A quién van dirigidas las Confesiones? ¿Es sincera la oración de Agustín a Dios o nos está hablando realmente a nosotros, a los creyentes, los no creyentes, los filósofos, los oradores…?
  • ¿Qué problemas observa el autor en el proceso de auto-conocerse y la exploración de la propia interioridad? ¿Por qué es importante este paso en el proceso de búsqueda del Bien y de Dios?
  • ¿Qué relevancia tiene el episodio del “robo de las peras” para conocer la interioridad? ¿Cree el autor que se puede hacer el mal realmente “de balde” o siempre se busca un bien inferior o aparente? Por otro lado, ¿qué imagen de la infancia ofrece la obra?
  • ¿Cómo describirías la tensión que existe en la vida de Agustín entre el bien y el mal?
  • ¿Cuál es la relación que mantiene el autor con los textos a los que se refiere en el libro III, el Hortensio y la Sagrada Escritura? ¿Qué le impulsa a la lectura de esas obras y en qué medida le descubren nuevos caminos en su vida?
  • ¿Por qué decide Agustín abrazar el maniqueísmo, qué espera encontrar en esa doctrina y qué descubre realmente? ¿Cuál es el concepto del mal y la moral que propone la doctrina maniquea y cuál el que defiende al final Agustín?
  • ¿Cómo se produce la conversión de Agustín? ¿Nos parece un proceso creíble o una reelaboración retórica? ¿Pensamos que una conversión es algo así?
  • ¿Por qué se resiste interiormente Agustín a la conversión? ¿Es la conversión de Agustín un acto de libertad? El acto de libertad, ¿puede implicar un compromiso tan radical como el que adopta Agustín, además sin vuelta de hoja?
  • ¿Es san Agustín feliz o vive agobiado por el mal, la culpa y el pecado? Las Confesiones, ¿son, en algún sentido, una obra optimista? La conciencia del propio mal, de la propia culpa, ¿puede hacer que la obra nos resulte extraña?
  • Al principio del libro IX Agustín se pregunta dónde se hallaba su “libre albedrío” durante todos los años en los que vivió sin ser cristiano. ¿Por qué se siente libre cuando va a adoptar compromisos graves que parecen recortar su libertad?
  • ¿Qué imagen ofrece Agustín de su madre Mónica? ¿Cuál es el sentido de lo que dice sobre ella en el contexto de toda la obra?
  • ¿Qué relación se puede encontrar entre el “éxtasis de Ostia” y el tema general de este curso?
  • Por último, ¿es el protagonista una persona íntegra, capaz de buscar durante años la verdad? ¿Se puede dar una respuesta no trascendente a la búsqueda del Bien y la verdad a la que se consagra Agustín?