miércoles, 6 de julio de 2016

ΕΝ ΚΥΛΙΚΙ ΦΕΡΟΝΤΑ


Esta entrada tiene siempre cierto éxito cuando llegan estas fechas. Por eso la remozo hoy, justo a los cinco años de publicarla. Se la dedico a la Mari Àngels, claro, que de pequeña sufrió con los mamporrazos de estos cabezudos; y después con algunas clases de griego, mal gestionado y peor explicado.


Cuando terminábamos el curso de Griego IV, leía con los alumnos el final del Fedón. Llegábamos al punto en que  el carcelero le presenta a Sócrates la cicuta (ἐν κύλικι φέροντα, "portándola en una copa"), y el atavismo de las fiestas podía más que los conocimientos de griego en los alumnos de Pamplona. 

¿A quién se le ocurre leer en kýliki phéronta? Desde luego no a un estudiante de esta ciudad. Y por eso, aunque hubieran hecho todos los semestres de griego habidos y por haber, todos pronunciaban, invariablemente, en KYLÍKI phéronta.

KYLÍKI o, en nuestra lengua, kiliki, criatura hermana de los cabezudos que pulula por estas tierras en las fiestas de Fermín, maldito Caravinagre que arreas zurriagazos a los pobres rapaces que se te cruzan en las calles y no saben quién es peor, si Escila o Caribdis, si zaldikos o kilikis.

Después de reírnos de aquel lapsus linguae, yo les explicaba a los alumnos que, en realidad, no iban tan descaminados. Desde luego el texto dice kýliki, dativo singular de kýlix, y a Sócrates no se le presentaron en la celda ni el Verrugón ni el Patata. Pero lo interesante del lapsus es que, en realidad, los kilikis (kylíkis) de Pamplona son geniecillos burlones que ocupan su lugar en la mitología de Grecia.

Kylíkis, búsquelo en el monumental Preller-Hosius quien no me crea, allí lo encontrará. Que Kylíkis es la denominación de una colectividad mítica (como los Sátiros, los Centauros, las Musas o las Nereidas) cuyos individuos, a diferencia de lo habitual en este género, no están asociados a las fuerzas de la naturaleza sino a la vida urbana, al bullicio jaranero de las calles empedradas, a las fiestas populares de Atenas, de Corinto y, por qué no, también de Pamplona.

Va por ti, Víctor Patricio, último alumno que se marcó un en kylíki phéronta, curso 2009-2010, ¡gracias!.

4 comentarios:

Marian dijo...

Qué miedo me dan esos malditos, con su mirada ciega después del golpe que me arreó, con tres años, un zaldiko. Creo que sólo una mousse de chocolate y una plaza me harán perderles el miedo.
Interesante link con el griego

Óscar dijo...

Me dejas de cartón-piedra. Tengo que digerirlo poliki-poliki. Gracias por tu sabiduría, en fin.

Francis dijo...

Jajaja, qué divertido. "Caravinagre que arreas zurriagazos a los rapaces", jajaja.
Marian, mousse de chocolate, jo... hay que hacerlo, sí, hay que hacerlo...

noticias dijo...

guaaa!! me encanta el blog, pero me poneis los dientes largos jajaj un saludo para todos