βαττολογέω es una palabra poco frecuente en los textos griegos, al menos hasta cierto momento. Significa, según el Diccionario Griego-Español, "repetir machaconamente", "hablar por hablar".
La segunda parte del compuesto, -λογέω, se relaciona claramente con la raíz de 'decir'; con vocalismo distinto, en -ε-, en λέγ-ω. El primer término, βαττο- (βαττα- en el Evangelio según San Mateo 6,7), puede tener carácter onomatopéyico, como remedo de una cierta forma de hablar (cf. βάρβαρος, con aliteración añadida).
Probablemente la palabra también se puede catalogar como ejemplo de la fonética expresiva del griego (cf., sobre este tema, el trabajo clásico de Alberto Bernabé, «Hechos 'expresivos' en fonética griega», Actas del VII Congreso Español de Estudios Clásicos, Vol. 1, Madrid, 1989, 55-72).
Yendo a los textos, la palabra se atestigua, además de en el pasaje citado de Mateo, en la Vida de Esopo (W.109) y en Simplicio, en su Comentario a Epicteto (37,369).
Lo llamativo es la frecuencia con que se atestigua entre los autores cristianos, en bastantes casos en referencia directa, o presumible, al pasaje de Mateo:
Προσευχόμενοι δὲ μὴ βατταλογήσητε ὥσπερ οἱ ἐθνικοί, δοκοῦσιν γὰρ ὅτι ἐν τῇ πολυλογίᾳ αὐτῶν εἰσακουσθήσονται, Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, pues les parece que, por su mucho hablar, se les hará caso.Más allá de la anécdota, este es un ejemplo evidente de la fuerza del canon, que convierte una palabra infrecuente en un término al que recurren como algo conocido, a partir de Mateo, autores cristianos de la relevancia de Orígenes, Basilio de Cesarea, Gregorio de Nisa, Atanasio de Alejandría, Juan Crisóstomo...
