jueves, 30 de abril de 2009

ORÍGENES Y CIRCUNSTANCIAS DE LA LÍRICA ARCAICA




1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA LÍRICA GRIEGA
2. CIRCUNSTANCIAS DE EJECUCIÓN
3. LOS ORÍGENES DEL GÉNERO


Tras la poesía hexamétrica, representada fundamentalmente por Homero y Hesíodo, aparecen en el panorama literario de Grecia los primeros ejemplos de poesía lírica. Por ello, éste será el momento de iniciar el examen de esta nueva forma de presentación literaria.
Al estudio de sus manifestaciones en época arcaica y principios de la época clásica dedico cinco entradas, de las que esta primera poseerá carácter introductorio.


1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA LÍRICA GRIEGA

Empiezo proponiendo las características generales de la lírica griega.
Para evitar la posible desorientación de los lectores, conviene aclarar desde un principio una cuestión terminológica:
A qué nos referimos al hablar de “lírica” griega, pues lo cierto es que el concepto moderno de este género no basta para dar razón de todas las manifestaciones de la lírica en la Antigüedad (mira Lamping 1989).
Por lírica arcaica entendemos la poesía no hexamétrica, habitualmente ejecutada con acompañamiento musical; así incluimos bajo este término
  • tanto la poesía ejecutada con acompañamiento de lira (la lírica en sentido estricto, la poesía mélica, monódica o coral),
  • como la elegía y el yambo.
Más importante si cabe es aclarar la diferencia conceptual entre la lírica antigua y la de nuestra época.
Por ello haremos notar que, a diferencia de lo que pueda suceder hoy en día, la lírica griega no es nunca una poesía individualista; es poesía compuesta para un público, más o menos amplio, con el que se identifica el poeta (mira Gentili 1981: “Poeta-comitente-público”), lo cual nos sitúa, por cierto, ante el problema de hasta qué punto podemos o no reconocer al poeta tras la máscara del “yo poético”.
A la abundante bibliografía que existe sobre este asunto me referiré más adelante.


2. CIRCUNSTANCIAS DE EJECUCIÓN

Igual de importante es aclarar, hasta donde ello sea posible, la cuestión que se refiere a las circunstancias de ejecución de la lírica griega arcaica.
En este punto hemos de hablar del papel que se le debe reconocer a la oralidad en relación con la lírica:
  • queda fuera de duda que la ejecución de esta poesía ha sido oral (su público no era un público lector),
  • cuestión menos clara es que su composición y transmisión hayan sido igualmente orales (mira p. ej. Page 1963).
Por otra parte, al hablar de la ejecución de la lírica se hace imprescindible comentar lo que podemos saber sobre el papel de la música en la ejecución de los distintos subgéneros líricos, sobre lo cual mira Koller (1963); más en general sobre la música en Grecia, mira también West (1992).


3. LOS ORÍGENES DEL GÉNERO

Una última cuestión que deberemos abordar es la que se refiere a los orígenes del género (mira Adrados 1976).
Destacaremos la similitud que se da en este punto entre épica y lírica:
  • el lector descubre la epopeya griega en toda su madurez cuando se aproxima a Homero, el primero de los épicos griegos;
  • así también, parece darse una situación semejante en el ámbito de la lírica y, en este caso, en relación con Arquíloco.
Ahora bien, igual que, en el caso de la épica hacemos observar que a Homero ha debido de precederle una larga tradición de la que sólo conservamos huellas, éste también ha debido de ser el caso de la lírica.
En relación con este asunto conviene hablar, ciertamente, de la presencia en la lírica griega de una posible herencia indoeuropea (mira Schmitt 1967).
Pero, en mi opinión, es más importante aún hablar de la tradición de poesía popular previa, sin que con ello pretenda afirmar que los géneros líricos arcaicos se explican suficientemente como desarrollo de esa tradición.
Es ilustrativo atender a lo que sabemos
  • sobre la poesía popular griega (carmina popularia: mira Pordomingo 1979 y 1996) de épocas posteriores,
  • así como sobre las características habitualmente compartidas por la poesía popular de tradiciones divergentes (mira Gangutia 1972; para el caso de las canciones neogriegas, mira Bádenas 1984-1987).
Igual de importante es dar cuenta de la relación de la poesía lírica con el culto (Suárez de la Torre 2000), apreciable aún en algunos de sus subtipos.
De otro lado, es preciso hacer observar la presencia en la lírica de huellas épicas que conectan la lírica con la epopeya homérica y, quizá, con tradiciones épicas continentales.

José B. Torres Guerra


ALGUNAS REFERENCIAS:

* Sobre aspectos generales:
ADRADOS, F.R., El mundo de la lírica griega antigua, Madrid, 1981.
ADRADOS, F.R., “Lírica griega”, en J. A. López Férez (ed.), Historia de la Literatura Griega, Madrid, 1988, pp. 106-167.
BOWRA, C.M., Greek Lyric Poetry from Alcman to Simonides, Oxford, 1961, 2ª ed.
BURN, A.R., The Lyric Age of Ancient Greece, Londres, 1960.
CAMPBELL, D.A., The Golden Lyre: The Themes of the Greek Lyric Poets, Londres, 1983.
FRÄNKEL, H., Poesía y filosofía de la Grecia arcaica, Madrid, 1993 (Dichtung und Philosophie des frühen Griechentums, Múnich, 1962, 2ª ed.).
GENTILI, B., “Historicidad de la lírica griega”, en R. Bianchi Bandinelli (ed.), Historia y civilización de los griegos. II. Orígenes y desarrollo de la ciudad. El arcaísmo, Barcelona, 1982, pp. 64-146 (Storia e Civilitá dei Greci, Milán, 1978).
GENTILI, B., “Poeta-comitente-público”, en R. Bianchi Bandinelli (ed.), Historia y civilización de los griegos. III. Grecia en la época de Pericles, Barcelona, 1981, pp. 213-261 (Storia e Civilitá dei Greci, Milán, 1979).
GERBER, D.E., A Companion to the Greek Lyric Poets, Leiden, 1997.
HUTCHINSON, G.O., Greek Lyric Poetry: A Commentary on Selected Larger Pieces: Alcman, Stesichorus, Sappho, Alcaeus, Ibycus, Anacreon, Simonides, Bacchylides, Pindar, Sophocles, Euripides, Oxford-New York, 2001.
LAMPING, D., Das lyrische Gedicht. Definitionen zu Theorie und Geschichte der Gattung, Gotinga, 1989.
MAEHLER, H., Die Auffassung des Dichterberufs im frühen Griechentum bis zur Zeit Pindars, Gotinga, 1963.
RÖSLER, W., “Persona reale o persona poetica? L'interpretazione dell' “io” nella lirica greca arcaica”, QUCC 48 (1985), pp. 131-144.
SLINGS, S., (ed.), The Poet's I in Archaic Greek Lyric, Amsterdam, 1990.
SUÁREZ DE LA TORRE, E., “La lírica griega”, en D. Estefanía et alii (eds.), Cuadernos de Literatura Griega y Latina. II. Géneros literarios poéticos grecolatinos, Madrid-Santiago de Compostela, 1998, pp. 63-105.
SUÁREZ DE LA TORRE, E., “Comunicación y contexto ritual: un ejemplo en la antigua Grecia”, Logo 1 (2000), pp. 141-165.
SUÁREZ DE LA TORRE, E., “Introducción”, en Antología de la lírica griega arcaica, Madrid, 2002, pp. 9-64.
* Sobre los orígenes de la lírica griega y la caracterización general del tipo literario:
ADRADOS, F.R., Orígenes de la lírica griega, Madrid, 1976.
BÁDENAS, P., “Canciones neogriegas de la golondrina”, en A. Bernabé et alii (eds.), Athlon: satura grammatica in honorem Francisci R. Adrados, Madrid, 1984-1987, tomo II, pp. 41-50
CAIRNS, F., Generic Composition in Greek and Roman Poetry, Edimburgo, 1971.
DAVIES, M., “Monody, Choral Lyric, and the Tyranny of the Handbook”, CQ 38 (1988), pp. 52-64.
FÄRBER, H., Die Lyrik in der Kunsttheorie der Antike, Múnich, 1936.
GANGUTIA, E., “Poesía griega de amigo y poesía arábigo-española”, Emerita 40 (1972), pp. 329-396.
GANGUTIA, E., Cantos de mujeres en Grecia, Madrid, 1994.
KOLLER, H., Musik und Dichtung im frühen Griechentum, Berna, 1963.
PAGE, D.L., “Archilochus and the Oral Tradition”, en VVAA., Archiloque (Foundation Hardt, Entretiens sur l'Antiquité Classique, X), Vandoeuvres-Ginebra, 1963.
PORDOMINGO, F., La poesía popular griega. Estudio filológico y literario, Salamanca, 1979 [tesis doctoral inédita; cfr. resumen en SPhS 3 [1979], pp. 291-294].
PORDOMINGO, F., “La poesía popular griega: aspectos histórico-literarios y formas de transmisión”, en O. Pecere y A. Stramaglia (eds.), La letteratura di consumo nel mondo greco-latino, Cassino, 1996.
SCHMITT, R., Dichtung und Dichtersprache in indogermanischer Zeit, Wiesbaden, 1967.
VETTA, M., Poesia e simposio nella Grecia antica, Roma-Bari, 1983.
VÍLCHEZ, M., “Sobre el enfrentamiento hombre/mujer de los rituales a la literatura”, Emerita 42 (1974), pp. 375-407.
WEST, M.L., Ancient Greek Music, Oxford, 1992.




miércoles, 29 de abril de 2009

ELEGÍA Y YAMBO


1. ARQUÍLOCO
2. LA TEMÁTICA BÉLICA DE CALINO Y TIRTEO. MIMNERMO
3. LA ELEGÍA EN EL S. VI A. C.: TEOGNIS Y SOLÓN
4. LA POESÍA YÁMBICA DE SEMÓNIDES E HIPONACTE


Tras lo expuesto en la entrada , esta trata de las formas líricas no mélicas, elegía y yambo (aunque, en la categoría de “poesía yámbica”, se haya de incluir en algún caso, por ejemplo Arquíloco, también los tetrámetros y epodos).


1. ARQUÍLOCO

El primer autor lírico de obra conservada es Arquíloco (1ª mitad S. VII a. C.).

En relación con él se deben evocar, ante todo, sus circunstancias biográficas (su condición de bastardo, su vida como “soldado de fortuna”...); y se ha de discutir en qué medida se refleja su vida en su producción poética, p. ej. en estos dos fragmentos:
Soy yo servidor del soberano Enialio
y de las Musas, cuyo amable don conozco.

En mi lanza llevo amasado mi pan, en mi lanza llevo el vino
de Ismaro, que bebo en mi lanza apoyado.
La cuestión con la que nos tropezamos es, por supuesto, la de la relación entre la biografía del poeta y el “yo poético”. Hay que referirse a las distintas posturas adoptadas por la crítica en este punto, y a la contraposición entre
  • las lecturas “biográficas” (Suárez de la Torre 2000)
  • y “antibiográficas” (West 1974) de Arquíloco.
Se debe recordar también la clasificación de su obra que se efectuó en época alejandrina siguiendo criterios formales y distinguiendo entre libros de elegías, yambos, troqueos y epodos.
Por cierto que, según observamos en los fragmentos, el “tono yámbico” no aparecía en Arquíloco restringido a la forma métrica del yambo.
Según lo habitual, es importante elucidar el “sitio en la vida” que debía de ocupar esta poesía.

En este sentido hay buenos motivos para suponer que el lugar propio de los poemas de Arquíloco debían de ser los simposios celebrados junto a los compañeros de fratría. En el contexto de la reunión de soldados podían cobrar todo su sentido poemas como éstos:
No quiero a un general alto ni bien plantado,
ni que de sus bucles se ufane ni que se afeite con arte;
mas, por mí, ojalá sea uno pequeño y patizambo,
que se tenga firme sobre sus pies, lleno de corazón.

Algún Sayo se jacta con mi escudo, que, junto a un arbusto,
aun siendo una pieza admirable abandoné contra mi voluntad.
Pero yo me salvé: ¿qué me importa aquel escudo?;
que se vaya a paseo, pronto conseguiré otro mejor.
Muy posiblemente era en este contexto en el que cobraban también sentido los poemas más mordaces, como los escritos contra Licambes, padre de su “amada” Neóbula.


2. LA TEMÁTICA BÉLICA DE CALINO Y TIRTEO. MIMNERMO

Los dos primeros autores de elegía del S. VII que se consideran a continuación, Calino y Tirteo, coinciden en su temática bélica (mira Bowie 1990).

La despreocupación por el escudo que manifestaba el poema de Arquíloco antes citado podía sonar jocosa entre el público (un público de militares, suponemos). Pero sabemos que, en otras partes de Grecia, los ideales eran muy otros:
  • p. ej., en Esparta, donde compuso Tirteo y donde las madres decían a sus hijos al partir a la guerra: “Con él [con tu escudo] o sobre él [muerto]”;
  • o, p. ej., en la Jonia del S. VII en la que escribió Calino de Éfeso (hacia 650 a. C.): anima a los jóvenes a luchar contra los cimerios.
En Esparta compuso, en el S. VII, Tirteo. Compuso poesía guerrera en forma de elegías en la que animaba a sus compatriotas a la lucha.
¡Adelante, hijos de los ciudadanos de Esparta,
la ciudad de los bravos guerreros!
Con la izquierda embrazad vuestro escudo
y la lanza con audacia blandid,
sin preocuparos de salvar vuestra vida; 5
que ésa no es costumbre de Esparta (trad. C. García Gual).
Piénsese que, hacia la mitad de ese siglo, Esparta tuvo que librar fuertes combates con sus vecinos mesenios.

Por eso poseen todo el sentido los versos en los que Tirteo insta a los jóvenes a defender la patria y morir, si es necesario, por ella; en la situación contemporánea de Esparta son impensables (por subversivos) los versos en los que Arquíloco se reía de haber abandonado el escudo para salvar la vida.
Es decir, esto es la prueba más palpable de que los versos de cada lírico se adaptan a sus circunstancias y las del público para el que compone.
Se ha supuesto que el lugar propio de las elegías de Tirteo habrían sido las comidas comunitarias, las syssitíai espartanas (Bowie 1986).

Mimnermo (Allen 1993), por su parte, nos es conocido fundamentalmente como poeta del amor y del carpe diem; ésa debía de ser la temática general de las elegías recogidas en su Nano.
¿Qué vida puede existir o qué placer sin la dorada Afrodita?
¡Quédeme yo muerto cuando ya nada de esto me interese:
ni el amor a escondidas ni sus dulces dones ni la unión en el lecho!
Tales son las atrayentes flores de juventud de que gozar pueden
hombres y mujeres; mas una vez que sobreviene la dolorosa vejez,
que torna repulsivo por igual incluso al hombre bello,
no cesan de atribular su corazón penosas cuitas que lo envuelven
y ni siquiera disfruta de la contemplación de los rayos del sol,
sino que lo aborrecen los muchachos y lo desprecian las mujeres.
¡Tan dolorosa hicieron los dioses la vejez! (trad. E. Suárez)
Con Nano debía de contrastar otro poema suyo, una Esmirneida en la que, al parecer, se trataban los orígenes históricos y legendarios de la ciudad de Esmirna.


3. LA ELEGÍA EN EL S. VI A. C.: TEOGNIS Y SOLÓN

Al tratar de la elegía en el S. VI hay que referirse a Teognis y Solón, dos elegíacos que dieron a su poesía un contenido fuertemente moralizante.

Teognis de Mégara (2ª mitad del S. VI) trasluce en sus elegías los peligros y los cambios a los que se veía expuesta la sociedad aristocrática en una nueva época (Lahr 1992).

Se ha de recordar la fuerte conciencia de autor que evidencia su empleo del “sello poético” (sphragís), así como el resultado paradójico que representa la inclusión de tanto material ajeno en el corpus Theognideum (mira West 1974).

De Solón de Atenas (hacia 640 – 560) se debe recordar, en primer lugar, su papel histórico como reformador de la vida política ateniense.

Se debe intentar luego establecer el lugar que ocupó en su vida su poesía (mira Lisi 2000), que nosotros conocemos en forma de fragmentos gracias a la importante tradición, próxima a la hagiografía, que surgió en torno al personaje (Oliva 1988).

Es importante señalar los puntos que conectan entre sí a Solón y Teognis, al tiempo que los diferencian de los elegíacos de generaciones previas.


4. LA POESÍA YÁMBICA DE SEMÓNIDES E HIPONACTE

La poesía yámbica ya fue cultivada por Arquíloco. Para finalizar esta segunda entrada sobre lírica arcaica hay que referirse al caso de los dos autores más significativos del subgénero yámbico, Semónides e Hiponacte.

El primero debió de vivir en el S. VII a. C. (mira Pellizer 1983). Se debe destacar la relación que su poesía debía de tener con el ambiente del simposio.

Sus yambos son poesía crítica e hiriente, actitud característica de la poesía yámbica. Semónides es especialmente famoso por su misoginia: mira el “Yambo de las mujeres”, en el que compara a distintos tipos de mujeres con distintos tipos de animales, con valoración negativa salvo en el caso de la “mujer-abeja”.
Por otro lado se ha de indicar que, según parece, el “Yambo de las mujeres” debía de poseer un carácter posiblemente ritual (fr. 7 West; mira Lloyd-Jones 1975, Rösler 1993).
En relación con Hiponacte de Éfeso (mira Degani 1984; Miralles-Pòrtulas 1988) se dirá que supuestamente vivió entre los años 560 y 490.

En su caso hay que volver a plantearse la cuestión de hasta qué punto cabe identificar con el individuo histórico al personaje goliardesco con el que se tropieza el lector, una vez y otra, en los fragmentos.
El lugar de ejecución más probable de su poesía debía de ser el simposio aristocrático.


ALGUNAS REFERENCIAS:

* Trabajos de carácter general:
BOWIE, E.L., “Early Greek Elegy, Symposium and Public Festival”, JHS 106 (1986), pp. 13-35.
BOWIE, E.L., “Miles Ludens? The Problem of Martial Exhortation in Early Greek Elegy”, en O. Murray (ed.), Sympotica. A Symposium on the Symposion, Oxford, 1990, pp. 221-229.
DEGANI, E., Poeti greci giambici ed elegiaci, Milán, 1977.
WEST, M.L., Studies in Greek Elegy and Iambus, Berlín-Nueva York, 1974.
WEST, M.L., Iambi et elegi Graeci ante Alexandrum cantati, Oxford, 1989-1992, 2ª ed.

* Sobre Arquíloco:
AA.VV., Archiloque (Fondation Hardt, Entretiens X), Ginebra, 1964.
BURNETT, A.P., Three Archaic Poets. Archilochus, Alcaeus, Sappho, Londres, 1983.
LASSERRE, F., Les épodes d'Archiloque, París, 1950.
LASSERRE, F., y BONNARD, A., Archiloque. Fragments, París, 1958.
MELERO, A., y SUÁREZ DE LA TORRE, E., “Un reciente problema para la filología clásica: el nuevo fragmento atribuido a Arquíloco”, CFC 13 (1977), pp. 167-197.
MERKELBACH, R., y WEST, M.L., “Ein Archilochos-Payrus”, ZPE 14 (1974), pp. 97-112.
MIRALLES, C., y PÒRTULAS, J., Archilochus and the Iambic Poetry, Roma, 1983.
SUÁREZ DE LA TORRE, E., “Archilochus’ ‘Biography’, Dionysos and Mythical Patterns”, en M. Cannatà Fera y S. Grandolini (eds.), Poesia e religione in Grecia, Perugia, 2000, tomo II, pp. 639-658.
TARDITI, G., Archilocho, Roma, 1968.

* Sobre elegía:
ADRADOS, F.R., “El poema del pulpo y los orígenes de la colección teognídea”, Emerita 26 (1958), pp. 1-10.
ALLEN, A., The Fragments of Mimnermus. Text and Commentary, Stuttgart, 1993.
DOMÍNGUEZ MONEDERO, A., Solón de Atenas, Barcelona, 2001.
GARZYA, A., Teognide: Elegie, Florencia, 1958.
LAHR, ST. VON DER, Dichter und Tyrannen im archaischen Griechenland. Das Corpus Theognideum als zeitgenossische Quelle politischer Wertvorstellungen archaisch-griechischer Aristokraten, Múnich, 1992.
LASSO DE LA VEGA, J.S., “El guerrero tirteico”, Emerita 30 (1962), pp. 9-57.
LATTIMORE, R., “The First Elegy of Solon”, AJPh 68 (1947), pp. 161-179.
LEIMBACH, R., “Kallinos und die Polis”, Hermes 106 (1978), pp. 265-279.
LISI, F.L., “La Elegía a las Musas de Solón”, Synthesis 7 (2000), pp. 69-88.
MIRALLES, C., y MUÑOZ VALLE, I., “Tirteo y Solón”, EClás 65 (1972), pp. 32-56.
OLIVA, P., Solon-Legende und Wirklichkeit, Constanza, 1988.
PELLIZER, E. “Sulla cronologia, la vita e l’opera di Semonide Amorgino”, QUCC 14 (1983), pp. 17-28.
PERETTI, A., Teognide nella tradizione gnomologica, Pisa, 1953.
PRATO, C., Tyrtaeus, Roma, 1968.
SANZ MORALES, M. , “La cronología de Mimnermo”, Eikasmos 11 (2000), 29-52.
SZADECZKY-KARDOSS, S., “Mimnermos”, RE Suppl. XI (1968), coll. 935-951.
TEDESCHI, G., “Solone e lo spazio della communicazione elegiaca”, QUCC 10 (1982), pp. 41-46.
VERDENIUS, W.J., “L'association des idées comme principe de composition dans Homère, Hésiode, Théognis”, REG 73 (1960), pp. 345-361.

* Sobre yambo:
DEGANI, E., Studi su Ipponacte, Bari, 1984.
LLOYD-JONES, H., Females of the Species: Semonides on Women, Londres, 1975.
MIRALLES, C., y PÒRTULAS, J., The Poetry of Hipponax, Roma, 1988.
MIRALLES, C., “Ipponatte e Petronio”, QUCC 50 (1985), pp. 89-106.
MIRALLES, C., “La poesia d'Hipònax”, Ithaca 1 (1985), pp. 31-56.
PÒRTULAS, J., “La Dolonia burlesca d'Hipònax”, Faventia 7 (1985), pp. 7-14.
RÖSLER, W., “Über Aischrologie im archaischen und klassischen Griechenland”, en S. Dopp (ed.), Karnevaleske Phänomene in antiken und nachantiken Kulturen und Literaturen, Tréveris, 1993, pp. 75-97.
SUÁREZ DE LA TORRE, E., “Hiponacte cómico”, Emerita 55 (1987), pp. 113-139.




viernes, 24 de abril de 2009

LÍRICA CORAL ARCAICA



1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA LÍRICA CORAL
2. ALCMÁN Y SUS CANTOS DE DONCELLA
3. ESTESÍCORO DE HÍMERA
4. LA CUESTIÓN DEL SUBGÉNERO LÍRICO EN ÍBICO


La lírica coral de Grecia recibirá tratamiento en dos entradas diferentes. En la primera hablaré de la lírica coral del Arcaísmo: de sus características generales, de la obra de Alcmán, de Estesícoro y de Íbico.
Como introducción al tema, mira Adrados (1988), así como dos trabajos de Suárez de la Torre (1988 y 2002):
SUÁREZ DE LA TORRE, E., “La lírica griega”, en D. Estefanía et alii (eds.), Cuadernos de Literatura Griega y Latina. II. Géneros literarios poéticos grecolatinos, Madrid-Santiago de Compostela, 1998, pp. 63-105.
SUÁREZ DE LA TORRE, E., “Introducción”, en Antología de la lírica griega arcaica, Madrid, 2002, pp. 9-64.


1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA LÍRICA CORAL

Inicio la entrada con un recordatorio de lo que se entiende habitualmente por lírica coral:
Lírica compuesta para ser ejecutada por un coro que canta y baila, con acompañamiento musical de por lo menos la lira.
Tradicionalmente se ha entendido además que, por oposición a la lírica monódica, la coral presenta mayores complicaciones métricas, así como una menor presencia del “yo poético”.
Tales puntos de vista (que, por ejemplo, son los representados por el clásico de Bowra 1961, 2ª ed.) han sido cuestionados en la bibliografía de finales del siglo XX, y en este sentido ha de hacerse una referencia especial a Davies (1988).
Davies duda, como otros antes que él, de que a Estesícoro e Íbico se los haya de considerar como poetas corales y no, más bien, como monódicos.
Acaso la solución venga por entender que la distinción no ha de establecerse entre poetas monódicos y corales sino entre composiciones monódicas y corales.
Asimismo es obligado hablar de los distintos intentos de establecer subdivisiones dentro de la lírica coral y de la operatividad de tales subdivisiones.
Para el caso de dos formas concretas de himno, peán y ditirambo, véase Käppel (1992) y Zimmermann (1992).
Éste es también el momento de recordar que, con anterioridad a los primeros autores conservados, compusieron también lírica coral otros poetas (Eumelo, Terpandro, Arión) que para nosotros son poco más que nombres.


2. ALCMÁN Y SUS CANTOS DE DONCELLA

Nos hallamos sobre un terreno más sólido en el caso de Alcmán, quien estaba activo en Esparta a finales del S. VII a. C. (West 1992).
Por cierto que, en ocasiones, se ha supuesto que Alcmán no sería oriundo de Esparta sino de Sardes (Asia Menor).
La parte más importante de la producción de Alcmán (conocida, según lo habitual, en forma fragmentaria) la representan sus dos cantos de doncella (partenios) recuperados a través de los papiros.
  • Se trata, obviamente, de cantos compuestos para ser ejecutados por coros de muchachas, posiblemente en el marco de ritos de iniciación (mira Calame 1977).
  • Alcmán no dirigía personalmente estos coros sino que lo hacía una muchacha (mira el Fr. 1 Davies, v. 44): con todo, conocía a las que integraban el coro, sus nombres, sus características y las menciona; así se aprecia en el primer partenio (“Partenio del Louvre”):
Pero yo canto / de Ágido la luz.
La cabellera / de mi prima / Hagesícora florece / como oro puro.
Ello indica, evidentemente, la proximidad del texto conservado a las circunstancias de su ejecución, posiblemente a su primera y única ejecución.


3. ESTESÍCORO DE HÍMERA

A caballo entre los siglos VII y VI (mira López Eire 1974) ha de situarse a Estesícoro de Hímera.
Según indicábamos antes, en su caso ha sido especialmente discutido que su poesía sea auténtica lírica coral.
Algunos ven en él a un citarodo que creaba composiciones de enorme extensión, no aptas para la ejecución coral aunque sí para el canto monódico.
En relación con Estesícoro ha de destacarse además su manejo frecuente de materia épica, aspecto que llevó a algunos críticos a entender que su poesía es, en realidad, epopeya no hexamétrica.
De otro lado, son diversas las razones que invitan a ver en Estesícoro un eslabón perdido entre la lírica coral y la tragedia del siglo V: al menos su influjo temático sobre Eurípides puede sustantivarse sin excesiva dificultad.
De la abundante producción fragmentaria de Estesícoro se deben destacar los casos de

1) La Helena y las Palinodias por lo que implican de innovación en el tratamiento de la materia épica; mira lo que dice Platón, Fedro 243 a:
Estesícoro perdió la vista por hablar mal de Helena; y no le pasó desapercibido el motivo de ello (según le ocurrió a Homero) sino que, como estaba inspirado por las Musas, entendió la causa de su ceguera y al punto compuso lo de

“No es cierto ese dicho,
y ni fuiste en las naves de buenos bancos
ni llegaste a la fortaleza de Troya”.

Y tras componer toda la llamada Palinodia recobró instantáneamente la vista
(trad. José B. Torres).
2) La Gerioneida.

3) La llamada Tebaida; mira el papiro de Lille (Fr. 222b Davies), vv. 201-8 (Yocasta habla con el adivino Tiresias):
A mis dolores no añadas terribles preocupaciones,
ni en el futuro
me muestres gravosas expectativas;
pues que siempre de igual forma
sobre la sagrada tierra se enfrenten los mortales con la disputa 205
o con la concordia no lo dispusieron los dioses inmortales,
y [día a día] la mente de los hombres
los dioses transforman (trad. José B. Torres).


4. LA CUESTIÓN DEL SUBGÉNERO LÍRICO EN ÍBICO

La cuestión del subgénero lírico se plantea igualmente en el caso de Íbico de Regio (S. VI a. C.; mira Barron 1969 y Woodbury 1985).
De él se ha dicho que emplea las formas corales para desarrollar temáticas monódicas en su poesía, que con frecuencia trataba temas eróticos. Como contexto de estos poemas cabe imaginar la corte del tirano Polícrates de Samos.
Es interesante detenerse a leer lo que el poeta nos sugiere sobre su propia actividad en el poema dedicado a Polícrates (mira Woodbury 1985). En lo que conservamos de este poema, Íbico trata el tema de la saga troyana a través de rápidas alusiones o flashes.
En la primera tríada, en sólo nueve versos (1-9) nos encontramos ya con una síntesis de toda la guerra (motivo de la expedición, procedencia de quienes la acometieron y resultado de la empresa):
] del Dardánida Príamo
la gran ciudad, afamadísima, opulenta, saquearon
de Argos partiendo,
del gran Zeus por voluntad,
por la figura de la rubia Helena
combate muy cantado manteniendo
en la guerra luctuosa;
al desdichado Pérgamo ascendió el infortunio
por Cipris de rubia cabellera
(trad. José B. Torres).
Nótese que Íbico rechaza la exposición detallada de la materia troyana.
Es que a él le interesa aprovechar la reminiscencia épica en otro sentido: para establecer (en las tríadas siguientes) la comparación entre su patrono y los héroes de la leyenda, con quienes comparte la belleza.
Y, acaba diciendo, el conocimiento de esa belleza de Polícrates depende de que su fama sea extendida por la poesía de Íbico:
Entre ellos [entre los héroes del mito] siempre por tu belleza
también tú, Polícrates, gloria inmortal tendrás,
así como por el canto y por mi fama (vv. 46-48,
trad. José B. Torres).

José B. Torres Guerra


ALGUNAS REFERENCIAS:

* Trabajos de carácter general e introductorio:
ADRADOS, F.R., “Lírica arcaica coral”, en J. A. López Férez (ed.), Historia de la Literatura Griega, Madrid, 1988, pp. 168-184.
BOWRA, C.M., Greek Lyric Poetry from Alcman to Simonides, Oxford, 1961, 2ª ed. [1936].
DAVIES, M., “Monody, Choral Lyric, and the Tyranny of the Handbook”, CQ 38 (1988), pp. 52-64.
DAVIES, M. (ed.), Poetarum Melicorum Graecorum Fragmenta, vol. I. Alcman. Stesichorus. Ibycus, Oxford, 1991.
KÄPPEL, L., Paian: Studien zur Geschichte einer Gattung, Berlín-Nueva York, 1992.
PAGE, D.L. (ed.), Poetae Melici Craeci, Oxford, 1962.
PAGE, D.L. (ed.), Supplementum lyricis graecis: poetarum lyricorum graecorum fragmenta quae recens innotuerunt, Oxford, 1974.
PAVESE, C.O., La lirica corale greca, Roma, 1979.
ZIMMERMANN, B., Dithyrambos. Geschichte einer Gattung, Gotinga, 1992.
* Sobre Alcmán:
CALAME, C., Les choeurs de jeunes filles en Grèce archaïque. II. Alcman, Roma, 1977.
GENTILI, B., “Il Partenio di Alcmane e l'amore omoerotico femminile nei tiasi spartani”, QUCC 22 (1976), pp. 59-67.
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PAVESE, C.O., “Alcmane, il Partenio del Louvre”, QUCC 4 (1967), pp. 113-133.
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* Sobre Estesícoro:
ADRADOS, F.R., “Propuestas para una nueva edición e interpretación de Estesícoro”, Emerita 46 (1978), pp. 251-299.
CALVO, J.L., “Estesícoro de Hímera”, Durius 2 (1974), pp. 311-342.
DAVIES, M.I., “Thoughts on the Oresteia before Aischylos”, BCH 93 (1969), pp. 215-260.
HOZ, J. DE, “El género literario de la Gerioneida de Estesícoro”, en AA.VV., Homenaje a A. Tovar, Madrid, 1972, pp. 193-204.
LÓPEZ EIRE, A., “Un poeta llamado Estesícoro: su encuadramiento cronológico”, EClás 18 (1974), pp. 27-60.
LÓPEZ EIRE, A., “Estesícoro, autor de Palinodias”, EClás 18 (1974), pp. 313-345.
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PARSONS, P.J., “The Lille 'Stesichorus'”, ZPE 26 (1977), pp. 7-36.
SIDER, D., “The Blinding of Stesichorus”, Hermes 117 (1989), pp. 423-431.
WEST, M.L., “Stesichorus”, CQ 21 (1971), pp. 302-314.
* Sobre Íbico:
BARRON, J.P., “Ibycus: to Polycrates”, BICS 16 (1969), pp. 119-149.
WOODBURY, L., “Ibycus and Polycrates”, Phoenix 39 (1985), pp. 193-220.